Hey, ¡cuidado!

No conviene añadir símbolos como los anillos olímpicos a un producto o un escaparate: los logotipos y los símbolos de los Juegos Olímpicos están estrictamente protegidos y cualquiera que los utilice sin autorización se arriesga a una multa.

Ruth Holmes/AFP

No conviene añadir símbolos como los anillos olímpicos a un producto o un escaparate: los logotipos y los símbolos de los Juegos Olímpicos están estrictamente protegidos y cualquiera que los utilice sin autorización se arriesga a una multa.

[doap_box title=»La ley» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
En virtud de una ley votada en 1995, los anillos olímpicos, el logotipo de los Juegos y las mascotas están protegidas. Se añade a ello una ley votada en 2006 por el Parlamento británico, dando a los patrocinadores derechos de exclusividad en sus contratos.

“Para organizar los Juegos tuvimos que reunir 700 millones de libras entre los patrocinadores y esto no funciona si no ofrecemos protección en materia de marca a nuestros colaboradores”, indicó una portavoz del Locog.

[/doap_box]

Los Juegos, que se abren el 27 de julio en Londres, tienen mascotas oficiales, Wenlock y Mandeville, cuyo aspecto singular, con un solo ojo, no es del gusto de todos. El logotipo y los símbolos de los Juegos se dejan ver cada vez más por las calles de Londres, pero detrás de ello también hay negocio.

Los paraguas, con los colores de la bandera Union Jack (blanco, azul, rojo), se venderán en principio a un ritmo altísimo si la meteorología, tendente a la lluvia en los últimos meses, no mejora. Pero para contar en él con los símbolos oficiales hay que atenerse a las normas.

En total, el ‘merchandising’ debería representar 1,000 millones de libras (1,240 millones de euros, 1,570 millones de dólares), de los cuales 70 millones de libras serán con la imagen de las mascotas.

Los amantes de los suvenires originales, eso sí, tendrán que buscar mucho. Se han visto camisetas que muestran a Los Beatles llevando los anillos olímpicos sobre el célebre paso de peatones de Abbey Road, por ejemplo, en un mercado de la capital británica.

Pero los inspectores están trabajando de manera exhaustiva y los objetos que no tienen autorización han desaparecido de las tiendas.

Un carnicero de Weymouth, en el sur de Inglaterra, fue portada en la prensa británica por negarse a quitar de su escaparate unas salchichas que había colocado haciendo la forma de los aros.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí