MADRID /AP
Después de un tenso debate y con toda la oposición en contra, el Gobierno consiguió sacar adelante el plan de recortes más duro de la historia moderna de España, mientras en las calles se registraba una multitudinaria ola de protestas.
El conservador Partido Popular hizo valer su mayoría absoluta en el Parlamento y logró convalidar el paquete de medidas urgentes anunciado hace una semana por 180 votos a favor, 131 en contra y una abstención, en el último intento de sortear la aguda crisis y recuperar la confianza de los inversionistas.
LAS MEDIDAS
El plan incluye una subir el IVA (Impuesto del Valor Añadido) de 3 puntos —de 18 a 21 por ciento— a partir del 1 de septiembre y la supresión de la paga extraordinaria de navidad para todos los funcionarios que cobren más de 962 euros (1,182 dólares) al mes.
El Gobierno espera ahorrar 65,000 millones de euros (79,900 millones de dólares) con la suma de todos los ajustes que recoge el plan de austeridad.
“No hay dinero en las arcas públicas para pagar servicios públicos”, dijo el ministro de Haciendo, Cristóbal Montoro, en el Parlamento. “Este Gobierno está actuando por necesidad. La necesidad es la que marca el camino”, agregó.
Para el opositor Partido Socialista, el PP solo está consiguiendo agudizar la recesión y retrasar la recuperación.
Manifestaciones
La impopularidad de las medidas quedó reflejada en las casi 80 manifestaciones de protesta convocadas por los sindicatos mayoritarios de izquierdas en todo el país.
A las protestas se sumaron bomberos de una pequeña localidad del norte de España, quienes se desnudaron para protestar contra la política de austeridad del Gobierno, ellos llevaron pancartas que decían: “De tantos recortes en pelota hemos quedado”.
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