AGENCIAS/VIDA
Son los últimos dientes en erupcionar, pero sin lugar a dudas su aparición puede provocar dolores intensos y cuando toca extraerlos en algunos casos hasta se amerita practicar una cirugía.
Los terceros molares son cuatro. Dos de ellos están ubicados en el maxilar superior y los otros en la mandíbula, una derecha y otra izquierda respectivamente. Esto implica que las personas tienen una tercera molar por cada cuadrante bucal, situándose en la última posición de la línea de la dentadura.
Según hipótesis, se les llamas las muelas del juicio, porque aparecen en la boca cuando la persona ya tiene capacidad de decidir o tener juicio propio, lo que ocurre entre los 17 y 25 años, aunque en algunos casos su aparición es más retardada o bien nunca se forman.
POR NUESTROS ANCESTROS
Aunque otras personas, como Ana Suárez, coordinadora académica de la Facultad de Ciencias Biomédicas de la Universidad Europea de Madrid, afirman que la existencia de las muelas del juicio o terceros molares tienen un origen ancestral.
“Los hombres primitivos contaban con una mandíbula muy desarrollada y el espacio que tenían dentro de las arcadas, donde están localizados los dientes, era el adecuado para que existiesen estas muelas”, indica Suárez.
En cualquiera de los dos casos, la erupción de las muelas del juicio dependen del proceso genético o en otros casos cabe la posibilidad de que queden atrapados en el hueso maxilar o en la mandíbula en forma parcial o total, provocando mucho dolor y otras complicaciones que solo deben ser atendidas por un maxilofacial en conjunto con un odontólogo.
Lo que si debemos estar claros es que muchas personas tienen boca pequeña y albergar las cuatro muelas es casi una tortura, por tal razón los especialistas recomiendan en algunos casos la extracción de estas piezas dentales.
¿NECESARIAS?
A pesar que su erupción es lo más normal para nuestro organismo, no son consideradas tan necesarias, porque en vez de hacer un bien pueden provocar daños irreversibles en los demás dientes.
Y en otros casos nuestros huesos maxilares son más pequeños y el desgaste que hacemos con la alimentación no es el adecuado para utilizar también las muelas del juicio, añade José María Suárez Quintanilla, presidente de la Sociedad Española de Cirugía Bucal (Secib).
Por tal razón es necesario extraerlas, ya que muchas veces ocasionan enfermedad periodontales. En algunas ocasiones cuando a penas están erupcionando facilitan la entrada de bacterias entre los dientes y las encías causando caries e infección, y en el caso que sigan erupcionando sin el espacio adecuado, lo más probable es que dañe los dientes adyacentes y pueden hasta moverlos provocando una mordida incorrecta.
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