Delgado también comentó que han empezado a marcar sus productos con la frase “hecho en Nicaragua”, porque “muchas personas les ponen “hecho en Guatemala”, debido a que los zapatos de ese país son bien valorados, pero se le quiere cambiar “esa idea a la gente, que ve tan bonitos los zapatos, con diseños, colores y texturas nuevas que no cree que son hechos en nuestro país”.
Con respecto a la importancia de promover los productos locales, Pedro Blandón, técnico especialista del sector, explica: “Hay que ir más allá del nacionalismo y hacerle entender a la gente que lo nica es una buena opción, se necesita una campaña permanente”.
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“Sabemos que no sería fácil realizarlo aquí, pero significaría dinamizar varios sectores, porque no solo se producirían zapatos escolares, sino también las mochilas que se elaboran en Nagarote y La Paz Centro y los uniformes que confecciona el sector textil vestuario y si El Salvador ha podido hacerlo, nosotros también”, sostiene Delgado.
Esta idea ya se le ha presentado a algunos donantes y organismos multilaterales, que han estado de acuerdo.
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Génesis Hernández Núñez
Bismarck Oporta, fabricante de calzado de Juigalpa, Chontales, y propietario de la empresa El Arte en Cuero BOP, está desanimado por la situación del sector. Acordó trabajar con una empresa grande de Nicaragua para confeccionar productos con un tipo de material que ahora los proveedores no traerán al país. “¿Y qué voy a hacer si ya tengo el contrato firmado? ¿cómo voy a quedar ahora con esa empresa?”, se pregunta.
Para el sector calzado la situación es crítica, porque la piel salada se vende a los chinos y no se está terminando de procesar para proveer a los fabricantes nicaragüenses, además la calidad del cuero ha bajado porque lo que logra venderse es segunda o tercera categoría, debido a que también el cuero de primera se exporta.
Para Alejandro Delgado, presidente de la Cámara Nacional de Cuero y Calzado y Afines (Cancunic) y propietario de Calzado Alex, de Granada, la venta de las pieles frescas también ha incrementado los precios. “Son casi cuatro córdobas los que ha aumentado el precio en los últimos tres meses y eso afecta tanto a empresarios como a consumidores”, sostiene.
Sin embargo, Rex Omar Baldizón, propietario de Calzado Baldizón, en Masaya, especializado en diseño de este producto para el segmento masculino, opina que a pesar de esa crisis, el problema actual es el mercado. “La situación está un poquito tensa y los comercios no están metiendo productos, pero es algo que siempre ocurre en estos meses, desde marzo hasta agosto, meses que son malos para la venta”, afirma.
Pese a esto, Baldizón tiene buenas expectativas para lo que resta del año y solo espera que la materia prima fluya, porque dice que “cuando hay más demanda, se escasea”.
RECUPERAR EL PRESTIGIO
Esa demanda proviene principalmente de Matagalpa, Jinotega y Estelí, que son los departamentos que más consumen zapatos nicas, aunque Granada y Masaya concentran casi el 85 por ciento de la fabricación.
Pedro Blandón, técnico especialista en el sector, afirma que el calzado ha llenado de prestigio a Nicaragua por ser un producto artesanal de primera calidad, “tuvo una decadencia en los años ochenta, cuando muchos artesanos emigraron, sin embargo ahora se está recuperando por los líderes emprendedores que empezaron con sus pequeños talleres”.
Pero a pesar de esto aún el sector tiene que competir en el mercado y para eso se necesita calidad, valor agregado, productos diferenciados, para “que Nicaragua recupere el prestigio de ser el mejor productor de calzado de Centroamérica y poder exportar a cualquier país del mundo”, explica Blandón.
MEJORAR DISEÑOS Y TECNOLOGÍA
Pero este sector nicaragüense necesita más que materia prima y buenos artesanos, según Pedro Blandón: “Hay que ver qué es lo que el cliente quiere, las demandas del mercado, tener buenos diseñadores, patrones, acumulación de conocimientos y eso es un reto”.
El año pasado Cancunic con apoyo de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) trajo al país una diseñadora colombiana para capacitación en diseños, pero según Alejandro Delgado: “Hace falta un segundo impulso, tal vez traer dos veces más a personas de México, Colombia o Guatemala, para aprender más de modelaje y combinación de colores”, admite.
Otra clave del crecimiento del sector es la aplicación de tecnología. Por ejemplo, antes se usaban hormas de madera artesanales y ahora son plásticas, elaboradas con programas computarizados y con más semejanza a la anatomía del pie, duran de entre ocho y diez años sin perder sus cualidades y según Delgado “el 95 por ciento de los talleres, por muy pequeñitos que sean, la están usando y eso aumenta el confort; son pequeños avances, pero muy significativos”.
INYECTAR TECNOLOGÍA
También está el proyecto de cambiar las máquinas de pedal por máquinas industriales, porque eso ayudaría a que las empresas se formalizaran y creen más empleos y más divisas.
Alejandro Delgado expresa: “Antes los ministerios del Estado y las alcaldías compraban zapatos de menor calidad y al doble del precio, pero ahora están empezando a comprarnos a las pymes, en parte gracias al apoyo de los medios que nos han ayudado a insistir que se consuma lo nuestro”.
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