Detenidos por prostituir a jóvenes

Dos hermanos hondureños y una nicaragüense fueron detenidos en el puesto fronterizo de Las Manos y son acusados por el delito de trata de personas, dado que captaban a jóvenes ocotaleanas para llevarlas a Danlí, departamento hondureño de El Paraíso, donde vendían servicios sexuales.

Alina Lorío

Dos hermanos hondureños y una nicaragüense fueron detenidos en el puesto fronterizo de Las Manos y son acusados por el delito de trata de personas, dado que captaban a jóvenes ocotaleanas para llevarlas a Danlí, departamento hondureño de El Paraíso, donde vendían servicios sexuales.

Los detenidos son Ana Liseth Moncada López, de 36 años, dueña de bar y prostíbulo “Carnita Francis” en Danlí; Eddy Jeovany Acuña López, de 26 años; y Gilma Lisseth Carmona Pérez, de 30 años, residente en el barrio Sandino, de Ocotal.

De acuerdo con un informe policial, la hondureña dueña del bar captaba desde hace cuatro años a muchachas ocotaleanas a través de enlaces, y su hermano Eddy Jeovany custodiaba a las víctimas desde que salían de Ocotal hasta Danlí. Se presume que Gilma Lisseth Carmona Pérez era uno de sus enlaces.

Al momento de la captura, en el puesto fronterizo de Las Manos, también fueron retenidas dos muchachas de 26 y 25 años, originarias de Jalapa, y otra de 22 años, de Juigalpa, a quienes presuntamente llevaban como víctimas hacia territorio hondureño.

De acuerdo con el informe policial, Gilma Carmona tenía contrato con las víctimas, a quienes ofrecía trabajar en la cocina o en el bar, pero entre sus responsabilidades tenía que atender a los clientes, consumir licor y tener relaciones sexuales con quien lo solicitara.

DESAPARECIDA DESDE HACE SEIS MESES

La Policía conoció que Ana Lisseth Moncada es señalada de haberse llevado, hace seis meses, a Honduras a una muchacha de 27 años, con quien los familiares no han podido tener contacto desde que se fue, dejando a su hijo de 5 años en manos de una amiga.

Moncada aceptó que estuvo cuatro días con ella, pero que la muchacha se enamoró de un lugareño y se fue con él.

Cuando se le preguntó por qué nunca la joven contestó una llamada, Moncada dijo que esta nunca quiso contestar las llamadas de sus familiares.

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