BEIRUT/AP
Las fuerzas del régimen sirio aniquilaron a más de cien personas en ataques con obuses y de otro tipo en el sector de Tremseh, en la provincia de Hama, denunciaron ayer el grupo Comités Locales de Coordinación y el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH).
Se conocían pocos detalles de los hechos según el observatorio que se enteró de los muertos por fuentes en el lugar de los hechos, aunque solo había confirmado los nombres de 30 víctimas.
Estos hechos de violencias recientes se revelan después de la deserción del embajador sirio en Irak, Nawaf Fares, el funcionario de más alto rango en desertar del régimen Sirio, y quien ayer aseguró que se unía a la revolución y que nada es aceptable salvo el derrocamiento del presidente Bashar al Assad.
“Nunca habrá planes con Bashar Assad, porque él solo retrasa y hace caso omiso de cualquier plan o cualquier declaración que se acuerde internacionalmente”, explicó Fares en una entrevista con el canal de televisión Al Yazira. “No hay manera de que pueda ser expulsado del poder sin usar la fuerza, y el pueblo sirio sabe esto”, agregó.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Siria dijo el jueves que Fares debe ser castigado por deserción.
En Washington, el portavoz del Departamento de Estado, Patrick Ventrel, saludó lo que describió como la “primera deserción diplomática importante”. Occidente espera que las deserciones del régimen sirio alienten al círculo interno de Assad a abandonarlo en grandes números para acelerar la caída del gobernante.
Sin embargo, debido a una combinación de temor y lealtad, el régimen mantiene la unidad y una protección muy hermética en los 16 meses que ha durado la sublevación.
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