CARACAS/AP/AFP
El candidato presidencial opositor, Henrique Capriles, afirmó ayer sobre la campaña electoral venezolana que “esto no es una campaña equilibrada”, y señaló que los medios estatales dedican gran parte de sus espacios para atacarlo.
“Es un comentario sorprendente y chocante”, declaró Romney, quien acusó al presidente de “quitarle importancia a las amenazas de un régimen que abiertamente nos quiere dañar”.
Obama defendió en una entrevista difundida por el canal su política a lo largo de tres años de presidencia frente a la Cuba castrista y al presidente venezolano Hugo Chávez. “En general, en mi opinión, lo que ha hecho el señor Chávez en los últimos años no representa un peligro para nuestra seguridad nacional”, indicó.
“Hugo Chávez ha suministrado protección a capos de la droga, ha alentado organizaciones terroristas que amenazan a nuestros aliados como Colombia, ha fortalecido vínculos militares con Irán (…)” enumeró Romney sobre Chávez.
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Capriles objetó así la declaración que realizó el martes la jefa del Poder Electoral, Tibisay Lucena, que afirmó que la campaña se está desarrollando bien, y que Capriles y el presidente Hugo Chávez están teniendo casi el mismo tiempo de exposición en los medios estatales.
“Estamos en un desequilibrio en muchos sentidos. Tenemos instituciones que sabemos que están controladas desde un partido político (el oficialismo). Sabemos que se usa la propaganda oficial para favorecer una candidatura política”.
Lucena, aseguró que el arranque de la campaña electoral ha sido bastante positivo, e informó que el oficialismo y la oposición han tenido 54.2 por ciento y 45.8 por ciento de las propagandas en todos los canales. Lucena informó que Capriles apareció 23 por ciento en la televisora estatal y Chávez 20 por ciento.
Al rechazar el enfrentamiento violento que se dio entre simpatizantes de ambos bandos el 7 de julio en un acto político que realizó la oposición en la barriada de La Vega, en el oeste de la capital, Capriles dijo que fue “una ollita montada por el gobierno para tratar de que hubiese conflicto”.
El oficialismo acusó a los seguidores de Capriles de acudir a La Vega para provocar hechos violentos. Capriles resaltó la reunión que tuvo en la víspera el vicepresidente Elías Jaua con las autoridades eclesiásticas, y dijo que espera que el gobierno “oiga a la Iglesia”, y que se comprometa a que “no exista esa violencia política”.
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