Elízabeth Romero
La esperanza que ha sostenido a Guadalupe Rivas García por nueve años, de encontrar a su vástago, podría hacerse realidad.
Recientemente ella conoció en un encuentro de familiares de migrantes desaparecidos, realizado en El Salvador, que su hijo Blas Álvaro Rivas podría estar vivo.
El hijo de Rivas podría estar en la comunidad de San Cristóbal, en Tuxtla Gutiérrez, de Chiapas, le informaron representantes de derechos humanos en México.
Rivas fue una de las cuatro madres chinandeganas que el año pasado participó en una caravana de madres centroamericanas que viajaron a México en busca de sus hijos. En su visita a México, las madres nicaragüenses dejaron a las organizaciones de derechos humanos que les apoyaron las fotografías de sus familiares.
Ella sospecha que su hijo se cambió el nombre como Max Funes, de origen colombiano, y teme que fue para evadir la responsabilidad de los cinco hijos que le dejó a su madre cuando dejó el país.
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