¿Cuántas veces hemos oído decir que hay personas que hacen dietas y no adelgazan? Lo que pasa muchas veces es que practican hábitos que pueden impedir estos resultados.
Una de ellas que inciden en tu dieta es trasnochar, ya que hace que pierdas la noción del tiempo y la cantidad de comida que ingieres. Además, se produce un desequilibrio hormonal que afecta la saciedad, según explica María Luz André, nutricionista de la Clínica Tulipanes Spa.
Otro de los malos consejeros que pueden llevarte a engordar es la ansiedad. “Estimula las ganas de comer alimentos dulces y con grasa. Para evitar que esto suceda, es importante tener a mano yogurt descremado, queso dietético, almendras o nueces”, sugiere la nutricionista.
El estrés es otro factor que incide porque genera un desequilibrio hormonal que provoca un aumento de peso.
“En ese sentido es importante la relajación y la actividad física. El estrés y la preocupación excesiva produce la secreción hormonal de noradrenalina y cortisol, que producen problemas de dispepsia funcional y metabolismo lento, además de aumentar el volumen y frecuencia con la que orinamos o sudamos, produciendo deshidratación y a la vez aumento de peso y volumen corporal”.
Si bien dejar de fumar es una decisión muy importante y saludable, es necesario tener presente que al hacerlo tendrá momentos de mucha ansiedad. Por eso, debes estar preparado y planificar muy bien tus comidas.
A esta lista de malos hábitos se suma el sedentarismo que provoca un menor gasto calórico y un mayor depósito de grasas.
El consumo excesivo de sal es otro factor que evita adelgazar. “Puede generar retención de líquidos y por lo tanto aumento de peso”, asegura la especialista.
Saltarse las comidas es otro hábito que perjudica no solo el peso, sino también la salud en general. “Si nos saltamos alguna comida, el metabolismo se vuelve más lento. La ingesta de comida cada tres horas en pocas cantidades es importante para mantener equilibrado el metabolismo”, recomienda.
Hablando de comida, es necesario que sepas que comer muy rápido es perjudicial porque “además de reducir la sensación de saciedad, permite la ingesta de grandes volúmenes y dificulta la digestión al no pasar el alimento por el primer paso que es la masticación, importante sobre todo en la digestión de los almidones”.
Al consumir poca cantidad de agua se produce una retención de toxinas que pueden generar sobrepeso. “La cantidad de agua a ingerir se calcula en dependencia del peso. A mayor peso, mayor será la ingesta de agua para garantizar nuestro porcentaje saludable de agua en nuestro cuerpo, que es el 60 por ciento”.
Los alimentos con fibras son alimentos que generan saciedad, aportan pocas calorías y muchos antioxidantes que mejoran el metabolismo.
Se encuentran sobre todo en frutas, verduras, granos y legumbres.
“Cada grano de fibra arrastra un gramo de grasa y de azúcar y lo elimina a través de las heces, aumentando nuestro bolo fecal y ayudándonos en la eliminación de grasa y azúcares. De otra manera, se acumularían en nuestro tejido adiposo”, concluye la nutricionista.
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