Es el miedo de no ejecutar bien sexualmente. Ocasiona que la persona evite el encuentro sexual, que disminuya su autoestima, que lleve a disputas en la relación de pareja y causa también disfunción sexual.
El escenario típico es el siguiente: Tenés o querés tener sexo con tu pareja. Te preocupás pensando en todas las cosas que podrían salir mal y comenzás a enfocarte en cada uno de los detalles del acto sexual.
La relación sexual es inspeccionada y diseccionada tan detalladamente que el placer (materia prima del deseo y excitación sexual) es virtualmente imposible. Y el escenario que tanto temías se cumple (una vez más) y ambos quedan insatisfechos y frustrados.
La anticipación del próximo encuentro sexual despierta la misma ansiedad, junto con el recuerdo de fracasos anteriores y muchas veces lleva a evitar toda actividad sexual, incluyendo cualquier muestra física de afecto que tengan el potencial de propiciar un encuentro sexual.
Esto puede causar que el otro miembro de la relación interprete equivocadamente la situación como una forma de rechazo.
La otra persona se siente mal querida, no deseada, poco atractiva, frustrada, sin comprender que evitar la situación temida ayuda a la persona a evitar la humillación de otro fracaso, a sentirse más en control y menos culpable por estar fallando.
Entonces, ¿la solución está en no preocuparme? Si tratas de no preocuparte estás cambiando un pensamiento o preocupación por otra: “No debo preocuparme, si me preocupo, fallaré otra vez ”.
La autoayuda en la mayoría de los casos es contraproducente, porque alimenta la creencia de que la condición es insuperable, que no tiene solución. El tratamiento de la ansiedad de ejecución supervisado por un profesional es en la mayoría de los casos exitoso. [email protected]// www.tusexosentido.com
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