La fiesta española más internacional, San Fermín, no escapa a la crisis económica que azota a ese país, pues los participantes reducen gastos durante los festejos. Los hoteles registran tasas de ocupación más bajas, y las ventas en los restaurantes y los bares bajan, ya que la gente opta por comida hecha en casa y por comprar la cerveza y la sangría en los supermercados durante los nueve días de fiesta de San Fermín, que comenzó el viernes.
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