A mayor flexibilidad, mayor productividad

De la misma forma que la era industrial transformó las maneras tradicionales de trabajar, sacando a las personas de sus talleres para concentrarlas en fábricas y sujetarlas a ciertos horarios y trabajos estructurados, hoy Human Age, era soportada en las tecnologías de la información, está haciendo lo propio alentando esquemas flexibles de empleo que contribuyen a mejorar la calidad de vida de los colaboradores y también la productividad de las organizaciones.

Sonia Vanegas(*)

De la misma forma que la era industrial transformó las maneras tradicionales de trabajar, sacando a las personas de sus talleres para concentrarlas en fábricas y sujetarlas a ciertos horarios y trabajos estructurados, hoy Human Age, era soportada en las tecnologías de la información, está haciendo lo propio alentando esquemas flexibles de empleo que contribuyen a mejorar la calidad de vida de los colaboradores y también la productividad de las organizaciones.

Estos esquemas contemplan la adopción de horarios flexibles, pasan por la rotación en puestos de trabajo y llegan hasta la posibilidad de trabajar parcialmente desde casa o laborar definitivamente de manera virtual.

Cada vez más organizaciones en diversas partes del mundo trabajan con esquemas de empleo flexible. Según los resultados derivados de encuestas realizadas a líderes empresariales en 40 países, publicadas por una consultora de servicios contables, la media mundial de empresas que aplican este tipo de esquemas llega al 52 por ciento. Hay por supuesto contrastes entre regiones y países. A nivel regional el dato llega al 85 por ciento de las empresas en los Países Nórdicos y al 65 por ciento en naciones de la Unión Europea;  cifras muy superiores a las de América Latina (49 por ciento), a las economías BRIC (Brasil, Rusia, India y China (36 por ciento) y las de Asia Pacífico (32 por ciento).

La apertura de las organizaciones a la flexibilidad parece relacionarse estrechamente con aspectos culturales y áreas de especialidad productiva. Por ejemplo, los países que ofrecen más flexibilidad son Finlandia (89 por ciento), Suecia (85 por ciento) y Dinamarca (82 por ciento), mientras que los que menos lo hacen son Japón (16 por ciento), Taiwán (17 por ciento) y China Continental (24 por ciento), conocidas por su gran disciplina.

La instrumentación de esquemas flexibles de empleo parece hacer felices tanto a empleadores como a trabajadores. Hay evidencias empíricas que demuestran que cuando los empleados toman el control de su tiempo suelen ser más productivos para la organización.

Por ejemplo, encuestas realizadas a 17 mil empresas de 80 países por una empresa proveedora de servicios de oficinas virtuales, señalan que 70 por ciento de empleados que ya trabajan con esquemas flexibles son más felices, que 4 de cada 10 empresas han encontrado que la flexibilidad laboral aumenta hasta un 41 por ciento la productividad, y que la tercera parte apunta que la motivación aumenta con el trabajo flexible. Asimismo, según estas encuestas, 60 por ciento de los empleados consideran que teniendo familia o no, logran una vida balanceada gracias al  trabajo flexible.

Por otro lado, otros estudios sobre el perfil de los emprendedores señala que, sobre todo en los países desarrollados, una de las razones por las que empleados exitosos suelen abandonar la organizaciones donde laboran para instalar su propio negocio es la de poder contar con una mayor flexibilidad de su tiempo y forma de trabajar. Estos potenciales emprendedores son un talento con habilidades y competencias difíciles de encontrar que convendría en lo posible retener.

En este sentido, habrá que repensar la instrumentación de esquemas flexibles de empleo, no solo como una política para atraer talento joven acostumbrado desde su formación académica al uso de las nuevas tecnologías y la flexibilidad de tiempos, sino también como una fórmula para retener ese talento con el que cuentan las organizaciones y que, precisamente por ser poseedor de habilidades y competencias por arriba del promedio, tiene el empuje y la suficiente seguridad en sí mismo como para arriesgarse y dejar su trabajo de “sueldo seguro” para emprender su propio negocio, lo que aleja a las organizaciones de la disponibilidad del talento capacitado que requieren aquí y ahora.

*Directora Unidad de Negocios ManpowerGroup Nicaragua

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COMENTARIOS

  1. Bud Spencer
    Hace 14 años

    Esto no es más que el fracaso del incentivo de la zanahoria, con el uso de las redes sociales el empleado ha hecho más conciencia de su tiempo, además de la poca importancia que trasciende en la actualidad la calificación de personal, el talento es innato pero el rendimiento se supera con la capacitación.

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