Una mujer libia recibe ayuda de la miembro de una mesa electoral para marcar su dedo con tinta después de votar en la jornada de elecciones legislativas que celebra el país hoy. LA PRENSA/EFE

Elecciones históricas en Libia

Los libios acuden a las urnas para votar en las primeras elecciones nacionales tras varias décadas de dictadura de Muamar Gadafi, muerto en 2011, en una jornada histórica de ambiente festivo pese a las tensiones provocadas por los autonomistas en el este del país.

Por Imed Lamloum 

TRÍPOLI/AFP

Los libios acuden a las urnas para votar en las primeras elecciones nacionales tras varias décadas de dictadura de Muamar Gadafi, muerto en 2011, en una jornada histórica de ambiente festivo pese a las tensiones provocadas por los autonomistas en el este del país.

Ocho meses después del final del conflicto armado que provocó la caída y luego la muerte de Gadafi, unos 2,7 millones de electores elegirán a los cerca de 200 miembros del llamado Congreso Nacional General, una asamblea de transición en la que los islamistas esperan tener el mismo buen resultado que sus vecinos de Túnez y Egipto.

La comisión electoral anunció que un centenar de colegios, de un total de 1.554, no pudieron abrir por actos de sabotaje, sobre todo en el este del país.

En total «92% de los colegios electorales están abiertos», dijo un alto responsable de la comisión electoral en Trípoli, y aseguró que se estaban buscando soluciones para estos casos aunque descartó que se retrasaran las elecciones en las regiones afectadas.

Los colegios estarán abiertos hasta las 20H00 (18H00 GMT) y los resultados preliminares se anunciarán «a partir del lunes o el martes», dijo la comisión electoral.

En Trípoli, pero también en Bengasi, los colegios estaban llenos de gente, muy contenta de participar en las primeras elecciones nacionales tras más de cuarenta años de reino de Muamar Gadafi.

«Mi alegría es indescriptible. Es un día histórico», dijo Fawziya Omran, de 40 años, mientras esperaba delante de una escuela de Ali Abdulá Warith, en el corazón de Trípoli, la capital de Libia.

«Me siento un ciudadano libre» aseguró por su parte Ali Abdalá Derwich, de 80 años, que vino a votar en silla de ruedas. Algunos electores llevaban las banderas negras, rojas y verdes de la revolución de 2011, mientras las mezquitas de Trípoli lanzaban a todo volumen mensajes diciendo «Allah Akbar» ('Dios es el más grande') y en las calles se oían las bocinas de los coches.

La alegría también era palpable en Bengasi, en el este del país, a pesar de los llamamientos de los partidarios de más autonomía para la región de boicotear y sabotear las elecciones.

«Tengo la impresión de que hasta ahora había desperdiciado mi vida, pero ahora mis hijos tendrán una vida mejor. Todo lo que necesito es un impulso y creo que los nuevos dirigentes darán este impulso», dijo Hueida Abdul Cheikh, una mujer de 47 años que fue de las primeras en votar.

PERIODO DE TRANSICIÓN

Mustafá Abdeljalil, el presidente del Consejo Nacional de Transición (CNT), el organismo que ejerce el poder y que tendrá que disolverse cuando exista la nueva asamblea, votó en su ciudad de Baida, en el este de Libia, y dijo que la situación era «excelente».

Con 3.702 candidatos y más de 100 partidos en liza, es difícil hacer un pronóstico pero destacan tres formaciones políticas. Dos de ellas son islamistas: el Partido de la Justicia y de la Construcción (PJC, una rama de los Hermanos Musulmanes), y el Al Watan, del polémico ex jefe militar de Trípoli, Abdelhakim Belhaj.

El tercer grupo destacado es el de los liberales, reunidos en una coalición lanzada por Mahmud Jibril, el ex primer ministro del CNT durante la revuelta contra Gadafi.

La semana previa a las elecciones estuvo marcada por las tensiones en el este, que el viernes provocó la muerte de un funcionario de la comisión electoral cuando dispararon con un arma ligera contra el helicóptero en el que viajaba, en el sur de Bengasi.

Los partidarios de la autonomía también obligaron a detener la actividad de varios pozos de petróleo importantes de la zona hasta que terminen las elecciones. Estos grupos rechazan la repartición de los escaños de la asamblea de transición, que otorgará 100 diputados al oeste, 60 al este y 40 al sur.

«Vamos a seguir manifestándonos hasta el sábado por la noche. Si las autoridades no cambian la repartición de los escaños pensaremos en tomar nuevas medidas», dijo uno de los líderes del movimiento, Ibrahim Al Jadhran.

Situada a 1.000 km de Trípoli, la ciudad de Bengasi fue durante meses la capital de la rebelión que empezó en febrero de 2011, se transformó luego en conflicto armado y terminó, gracias al apoyo militar internacional, derrocando al régimen en agosto.

Muamar Gadafi murió en octubre. Para intentar calmar a los militantes del este, el Consejo Nacional de Transición decidió que la futura asamblea no podrá designar a los miembros del comité encargado de redactar la futura constitución.

La composición de este comité, con 20 representantes para cada una de las tres regiones, se decidirá con unas nuevas elecciones. Pero antes el Congreso General Nacional que salga de las elecciones de este sábado tendrá que elegir una nuevo gobierno y asumir el poder durante el periodo de transición en sustitución del CNT, que tiene que disolverse cuando se celebre la primera sesión de la nueva asamblea.

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