PARÍS/AFP
Un centenar de países Amigos del pueblo sirio, reunidos ayer por tercera vez pidieron, al Consejo de Seguridad de la ONU que “desempeñe su papel (…) adoptando urgentemente” una resolución “bajo el capítulo VII” para hacer aplicar los acuerdos internacionales sobre una transición política en Siria. Además, recalcaron que el presidente sirio Bashar al Asad debe dejar el poder.
Ayer mismo se conoció que el general sirio Munaf Tlass, cercano a la familia de Bashar al Asad y amigo de la infancia del presidente, había decidido desertar.
El capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas permite decidir sanciones e incluso un recurso a la fuerza contra quienes no respeten una resolución.
El ministro alemán de Relaciones Exteriores Guido Westerwelle explicó, qué medidas militares serían discutidas “quizás en otras reuniones, si la aplicación de sanciones no produce los progresos que debieran”.
Los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad se pusieron de acuerdo el sábado pasado en Ginebra sobre una transición con un gobierno del que podrían formar parte miembros del poder actual y de la oposición, y sobre la necesidad de aplicar el plan del emisario internacional Kofi Annan.
Pero los países occidentales consideran que el acuerdo de Ginebra implica la partida de Al Asad, mientras que Rusia y China estiman lo contrario. Los occidentales argumentan ahora que, dado que Rusia y China aceptaron el plan Annan y el acuerdo de Ginebra, deben aceptar también que Siria sea sancionada si no los aplica.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, recomendó que la misión de observadores en Siria (Misnus) se “reoriente” hacia una acción más política, con “un componente militar reducido”.
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