La fortaleza de Serena Williams se hizo sentir ayer en Wimbledon. LA PRENSA/AP/Alastair Grant

Serena avanza

El juego de Serena Williams no depende exclusivamente de su prodigioso saque.

Wimbledon/AP

El juego de Serena Williams no depende exclusivamente de su prodigioso saque.

Sus demoledores golpes intimidan. Su notable velocidad y capacidad para anticiparse a sus rivales le permiten cubrir cada rincón de la cancha.

Pero cuando ese saque martillea en el blanco, pues ya es una cosa fuera de serie, tal vez el mejor en la historia del tenis femenino.

Con un récord de 24 de aces para el torneo, Williams avanzó ayer por séptima ocasión a la final de Wimbledon con su triunfo 6-3, 7-6 sobre la bielorrusa y segunda preclasificada Vitoria Azarenka, y ahora enfrentará a la polaca Agnieszka Radwanska en busca de su 14 título de Grand Slam.

Como era de esperarse, Williams ganó el último punto de su partido con un ace. “¿Acaso no es una maravilla?”, dijo el padre de Williams, Richard, tras admirar a su hija ganar en la Cancha Central. “¿Se dieron cuenta que le estaba pegando con todo?”

Mañana, la estadounidense de 30 años intentará convertirse en la primera mujer con esa edad que gana un Slam desde que Martina Navratilova lo hizo a sus 33 años en el Wimbledon de 1990.

Su próxima rival será Radwanska, la tercera preclasificada que despachó 6-3, 6-4 a la alemana Angelique Kerber en la otra semifinal. Con 23 años, Radwanska jugará su primera final en un Slam.

En las semifinales de hombres, Novak Djokovic enfrentará hoy a Róger Federer, y Andy Murray chocará con Jo-Wilfried Tsonga.

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