MÉXICO/AFP/AP/EFE
El Instituto Federal Electoral (IFE) anunció ayer, tras iniciarse el computo oficial de las actas de escrutinio de la elección presidencial del domingo, que se revisarán los votos del 54.5 por ciento de las urnas. Los resultados preliminares de la votación daban ganador a Enrique Peña Nieto, del Partido Revolucionario Independiente, PRI.
“El tono se está endureciendo. No van a reconocer el fallo del tribunal por lo visto”, expresó el politólogo José Antonio Crespo, profesor del Centro de Investigación y Docencia Económica.
Esta vez, a diferencia de 2006, una nueva ley electoral establece que para que una elección sea nula se debe demostrar que hubo irregularidades en al menos una cuarta parte de las casillas de votación. “Va a ser difícil comprobar en 25 por ciento de casillas que la compra de votos fue determinante en esas casillas”, señaló Crespo.
[/doap_box]
Ese cómputo debería corroborar si es correcto el resultado preliminar que daba a Enrique Peña Nieto, candidato del Partido Revolucionario Independiente (PRI), la victoria con 38.15 por ciento de los sufragios, seguido por Andrés Manuel López Obrador, del Movimiento Progresista, que aglutina a tres partidos de izquierda, con 31.64 por ciento. El resultado será enviado al Tribunal Electoral, que dará curso a partir del lunes a las impugnaciones y tendrá un plazo para proclamar al ganador hasta el 6 de septiembre.
El escrutinio oficial comenzó en medio de una confusión, porque los datos que se estaban difundiendo públicamente no son los definitivos, ya que están pendientes de una revisión parcial.

El problema fue atribuido por el IFE a un erróneo diseño de la columna de la página de internet en la que aparecen los datos de las mesas electorales computadas, ya que incluyen actas con sufragios que están pendientes de recuento.
Peña Nieto fue calificado como “impostor” por el jefe de campaña de la izquierda, Ricardo Monreal, que reiteró la denuncia de que millones de votos fueron comprados con tarjetas comerciales. “No hay presidente electo (…) y quien se haga pasar por este título es un impostor”, expresó a una radio. López Obrador, acusó al PRI de haber comprado “millones de votos”.
LAS COLAS
Las denuncias sobre compra de votos se vieron reforzadas por las imágenes difundidas por la prensa de largas colas en supermercados de la cadena Soriana de personas que, según la izquierda, querían hacer efectivas tarjetas prepago que el PRI dio a millones de ciudadanos a cambio de su voto.
Soriana, en un aviso publicado en los diarios, manifestó que “son absolutamente falsas” las acusaciones y que las tarjetas mostradas corresponden a un plan de descuento y puntos por lealtad “y en ningún momento se les ha depositado dinero”. El PRI señaló a través de su portavoz, Eduardo Sánchez, que “ni la campaña de Enrique Peña Nieto, ni el PRI tienen alguna relación con esas tarjetas”.
Aún si se confirma la victoria del PRI, su camino para garantizar gobernabilidad aparece complicado. Los reclamos sobre la legitimidad de la votación, el hecho de que la mayoría obtenida en la presidencial por Peña Nieto haya estado debajo de las encuestas (algunas de las cuales auguraban 17 puntos porcentuales por encima del segundo) y que el PRI no haya obtenido la mayoría en las dos cámaras del Congreso anticipan dificultades.
Peña Nieto, que ha anunciado que pondrá manos de inmediato sobre cuatro reformas (tributaria, laboral, seguridad social y energética), tendrá que buscar acuerdos con otras fuerzas para lograrlas.
Ver en la versión impresa las páginas: 8 A