Gerald Hernández
El chavalo matagalpino Kevin Gadea, de 17 años, acaparó la atención de los medios ayer, al oficializar su firma con los Marineros de Seattle, quienes en conjunto con la Academia de Beisbol Nicaragüense hicieron una presentación en el Instituto Nicaragüense de Deportes (IND).
Todavía no han firmado los principales prospectos nicas de este año: los lanzadores Corby McCoy, del Programa de Hubert Silva, y Ronald Medrano, compañero de Gadea en la Academia de Beisbol Nicaragüense, además del receptor Melvin Novoa, de la Academia Cinco Estrellas.
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No se reveló el monto de la firma, pero Gadea asegura que una de las cosas que desea hacer es mejorar la casa de sus padres, mientras comienza su carrera profesional, con el tirador Stephen Strasburg, de los Nacionales de Washington, como inspiración.
Gadea está haciendo realidad un sueño que casi echa a perder a inicios de este año, cuando después de las vacaciones de navidad no quería regresar a la Academia de Denis Martínez.
“Quería tirar la toalla, como se dice popularmente. Estaba desmotivado porque acababa de pasar un campeonato juvenil y ningún scout se me acercó. No quería continuar porque creía que ninguna organización tenía interés en mí y pensaba que era el final”, señala el larguirucho tirador de 6’5 de estatura y 210 libras de peso, quien es ahora un ejemplo de lo que se puede hacer con el trabajo duro y la perseverancia.
“Regresé a la Academia porque me llamaron como 10 veces. Ese interés me dio algo de entusiasmo y los compañeros de equipo y entrenadores también fortalecieron mi ánimo”, dice Gadea, quien hace un año estaba entrenando como tercera base, pero por sugerencia de los Marineros fue convertido en lanzador.
Gadea comenzó a jugar beisbol a la edad de 7 años con un equipo de su papá, Manuel Gadea.
Nadie en su familia es tan alto como él y fue precisamente este atributo el que le abrió las puertas de la Academia.
“En octubre del 2010 hicimos una prueba a jóvenes en Chinandega y Gadea sobresalía por su físico más que sus habilidades. En Nicaragua no hay muchos peloteros de su tamaño y no podíamos dejarlo ir”, señaló el dominicano Pablo Paredes, quien es el director de operaciones de la Academia.
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