Joaquín Absalón Pastora
Notas Clásicas
Alfredo Barrera extendió el lienzo de su concentración en Tres Músicos Académicos Nicaragüenses, seleccionados por el listado, motivación y contenido intelectivo de sus obras. Son ellos, Luis Abraham Delgadillo, Carlos Ramírez Velásquez y Alejandro Vega Matus.
Sobresale, el pilar entusiasta del razonamiento, el preámbulo literario henchido de justificación que se hace de La Sinfonía de las Américas de Ramírez Velásquez, ejecutor del violín, maestro de capilla, del pentagrama, director de orquesta. En sus movimientos —con una glosa histórica para cada uno— advierto, deducción personal, la fidelidad a la dirección pionera que tuvo por la sinfonía, Joseph Haydn, padre de ese género impregnado de caracteres éticos a veces hímnicos, sin ser servil. Un ejemplo suyo es su himno al Káiser.
El realismo tocado con pulso intelectivo por Santos José Cermeño me hizo volver a otros tiempos de asombro, cuando el checo Antón Dvorak como si fuera un Colón musical viajó a Nueva York donde descubre un nuevo mundo, razón por la cual bautizó con ese nombre a una de sus sinfonías, no quedándose atrás Beethoven al ponerle un lamento fúnebre a la Heroica en gemido por la corona de Napoleón.
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