Saúl Martínez
Un grupo de excañeros prometió que esta tarde colocarían tranques en el empalme de Chichigalpa, sobre la Vía Panamericana, si el procurador Hernán Estrada no les resolvía la entrega total de tres mil dólares a cada uno, en concepto de indemnización.
Los demandantes, que esperan la promesa del gobierno de Daniel Ortega de entregarles el dinero después que en 1992 fueron regresados cuatro ingenios a sus dueños, solo recibieron 555 dólares el año pasado.
El tranque dejó pérdidas a empresas y comerciantes, atrasos al transporte internacional de carga proveniente del norte de Centroamérica, entre otros.
Cuando todo parecía volver a la normalidad, a eso de las 4:00 p.m. de ayer se instaló sobre esa misma vía otro grupo denominado Fe y Esperanza. Esteban Lacayo se presentó como dirigente y dijo que son 1,300 reclamantes que esperan que les escuche el Gobierno, de lo contrario protestarán y cerrarán las vías.
El comisionado mayor José Luis Cárcamo, segundo jefe policial, activó un dispositivo de agentes para desalojar a los reclamantes, ajenos a los 4,094 que serían beneficiados con indemnizaciones.
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