EFE/ VIDA
Iba para monje franciscano, pero su carisma le llevó a triunfar en Hollywood, una industria siempre hambrienta de estrellas donde el actor, que hoy martes cumple 50 años y se encuentra en pleno proceso de divorcio, se ha convertido en un tótem por el que parece no pasar el tiempo.
Su esposa Katie Holmes, de 33 años, presentó el viernes pasado la demanda de divorcio, en la que solicita la custodia legal de su única hija en común, Suri, debido, según se asegura desde medios como TMZ.com, a supuestas discordancias en torno a la religión que profesa el intérprete: la Cienciología.
Amante de las emociones fuertes desde niño, cuando con 12 años hacía piruetas con su primera moto, el ahora maduro Cruise disfruta de la velocidad con los coches de carreras y haciendo giros acrobáticos a los mandos de su avión de combate P-51, mientras no está en los rodajes saltando de un rascacielos por exigencias del guión.
Esa búsqueda de nuevos desafíos le llevó a interpretar a un ídolo del rock and roll en Rock of Ages.
Su popularidad subió por las nubes tres años después con Top Gun.
A raíz de ese romance militar se enamoró de volar y se lanzó a dar sus primeras clases con el ahora difunto cineasta Sydney Pollack como profesor. Años más tarde compraría su actual aeroplano que bautizó “Kiss Me Kate” en honor a Holmes, como prueba de un romanticismo ahora roto.
Ver en la versión impresa las páginas: 1 B