El islamista Mohamed Mursi juró ayer como presidente de Egipto ante el Tribunal Constitucional, tras ganar con un 51.7 por ciento las elecciones presidenciales, convirtiéndose en el primer jefe de Estado elegido democráticamente. Mursi, quien renunció a su militancia en los Hermanos Musulmanes tras la victoria electoral, expresó en un discurso, en la Universidad de El Cairo, que el Ejército volverá a dedicarse a sus deberes de proteger la seguridad de la patria, aunque no está claro que la junta militar desaparezca de la escena política después de aprobar enmiendas constitucionales, en las que se reserva el poder legislativo, y toma de decisiones del ejecutivo.
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