Wilder Pérez R.
La carretera costarricense junto al río San Juan de Nicaragua volvió a dar evidencias del delito ambiental que mandó a perpetrar la presidente de Costa Rica, Laura Chinchilla, como parte de su modelo de “desarrollo sostenible”.
Esta semana aparecieron nuevas tucas de árboles que aparentemente fueron tumbados como consecuencia de la construcción de la vía, informó el diario La Nación del país vecino.
El hallazgo se dio en Cuatro Esquinas, Los Chiles. Según el rotativo costarricense, unos campesinos detectaron una parte de tucas sobre la carretera y otras cubiertas por el monte, aunque no se reveló la cantidad.
En Costa Rica relacionaron las tucas encontradas con una mercancía de 2,000 metros cúbicos de madera proveniente de la zona, que había desaparecido anteriormente, ya que supuestamente coinciden en las medidas.
Los costarricenses valoraron la madera encontrada en unos 600 mil dólares. Algunas autoridades ticas dieron a entender que la madera pudo haber estado tomando rumbo hacia Nicaragua, ya que Cuatro Esquinas queda junto a la línea fronteriza.
El tráfico ilegal de madera en la zona no es nuevo, pero tradicionalmente ocurre desde Nicaragua hacia Costa Rica, pues del lado nicaragüense los bosques están conservados, pero en territorio costarricense lo que predomina es el monocultivo de plantas no maderables.
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