Augusto C. Sandino en el centro y de pie, rodeado de sus lugartenientes en Mérida, Yucatán, México. De izquierda a derecha José de Paredes, Sócrates Sandino, y el periodista José González. De pie Andón García, Urbano Gilbert y Rubén Ardila, en 1929.

“La serpiente se muerde la cola”

Con motivo del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana se publicó, en 2011, el libro

Javier Arana

Con motivo del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana se publicó, en 2011, el libro La Amistad entre México y Nicaragua (desde la época prehispánica hasta la actualidad), presentado en la embajada mexicana en Managua.

Indagar, revitalizar la historia entre estos dos países ha sido su propósito.

La búsqueda por establecer un fin común en todo el acervo cultural, político y social de ambos países, fue la labor de especialistas mexicanos y nicaragüenses como Julio Valle-Castillo, Roberto Sánchez, Mario Vázquez Olivera, Emma Yanes, Aldo Díaz Lacayo, Luis Morales, entre otros.

Veremos algunos capítulos, no menos interesantes que otros, que nos competen.

El poeta Rubén Darío  es recibido por pobladores en Teocelo,  aparece muy relajado junto a dos niñas del lugar.  La prensa/Cortesía.

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En la disertación. La Independencia de Centroamérica y México, Adolfo Díaz Lacayo, observa la eternamente frustrada integración de las regiones centroamericanas y su pretensión de ser una sola nación. Los anhelos y mal logros de su persistencia por la equidad y legalidad, las cruentas batallas terminadas en nada, la urgente necesidad de un cambio radical, la utopía de que los gobiernos sirvan a la mayoría.

En Mexicanos en la Revolución nicaragüense: México y su apoyo a la lucha sandinista , Emma Yanes Rizo nos habla de la solidaridad hacia Nicaragua por parte de México, tierras hermanadas desde los inicios de la lucha sandinista, sufridas ambas en las mismas circunstancias. México encontró en Nicaragua el vestigio de su revolución y la apoyó de acuerdo a sus ideales, a sus raíces aguerridas y justas.

En conversatorio sobre los murales del Palacio Nacional de la Cultura, se nos muestran los matices y colores de Arnold Belkin; Sandino y Zapata figuran juntos, erguidos, hábiles, con sus rostros escrutando la maldad, listos para la lucha, con miríadas de campesinos por detrás.

En Anáhuac a Nicarahuac: Rubén Darío y la Narrativa de la Revolución Mexicana, Julio Valle-Castillo, habla de Darío inmerso en el misticismo del Huitzilopoxtli, donde, según Ruth S. Lamb, “lo exótico se convierte en primitivismo auténtico”. Darío recrea la leyenda y la enriquece. Unos promulgan este pequeño cuento como precursor del realismo mágico.

Rubén Darío  a su llegada en tren a Teocelo, Veracruz México en 1910.  La prensa/Cortesía.

Nuestra historia sigue continuamente su marcha. Siguen habiendo deslices tanto como progresos; de la historia las naciones aprenden y se consagran por algún tiempo, luego decaen. Esa oscilación parece ser intrínseca en la naturaleza de los procesos históricos. Al fin y al cabo, la misma historia es un ciclo, y todo lo vivido se vivirá una y otra vez eternamente.

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COMENTARIOS

  1. La Colacha C. Vía
    Hace 14 años

    De dónde jodidos han sacado inventada esa palabra «conversatorio», que más bien huele a purgatorio, a velorio, a moruorio! La palabra correcta es «coloquio» o, si quieren, «foro abierto». Pero déjense de pendejadas, inventando lo que no es necesario!

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