DAMASCO/AFP
Miles de personas se manifestaron este viernes en Siria, un día después de la muerte de más de 180 personas en una de las jornadas más mortíferas desde el inicio del conflicto en el país, objeto de una entrevista bilateral entre los cancilleres de Estados Unidos y Rusia.
El encuentro de Hillary Clinton y Serguei Lavrov en San Petersburgo de este viernes se lleva a cabo la víspera de una reunión internacional crucial prevista en Ginebra.
Estados Unidos, Francia o incluso Gran Bretaña podrían boicotearla si consideran que el plan del enviado especial de la ONU y la Liga Árabe, Kofi Annan, que prevé un gobierno de transición en Siria, corre el riesgo de no adoptarse.
El conflicto es cada vez más sangriento, con balances, las últimas semanas, superiores al centenar de víctimas cada día. El del jueves alcanzó los 183 muertos, entre ellos un centenar de civiles y 60 soldados, según las cifras del Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).
En más de 15 meses de revuelta, las operaciones de represión y, desde hace algunos meses, los combates entre el ejército y los rebeldes dejaron más de 15.800 muertos, en su mayoría civiles, según el OSDH.
Miles de personas se manifestaron como todos los viernes en toda Siria a pesar de la intensificación de los combates y de las operaciones en las ciudades, al llamado de los militantes que dijeron confiar en «la victoria divina» contra el régimen del presidente Bashar al Asad.
En total, 25 personas, en su mayoría civiles, murieron por la violencia el viernes, según el OSDH. Confiado en el respaldo de parte de la población, Asad no reconoce las protestas y afirma que combate «grupos terroristas».
Acusa además a las potencias occidentales de apoyar militarmente «de manera encubierta» a la rebelión, en una entrevista difundida el jueves por la televisión estatal iraní.
Estos últimos días la violencia se acercó a los centros del poder: un ataque contra un canal oficial dejó siete muertos el miércoles en el centro de Damasco y un atentado con bomba dejó tres heridos el jueves en un estacionamiento del palacio de justicia.
En paralelo, tropas sirias se apostaron el viernes a unos 15 km de la frontera con Turquía, afirmó a la AFP un alto responsable rebelde. «Se trata de una demostración de fuerza frente a los turcos, que reforzaron su presencia en la frontera con Siria» tras el incidente con el avión de combate turco derribado por los sirios, dijo.
Interrogado por la AFP un portavoz del ministerio sirio de Relaciones Exteriores aseguró que «no hay intenciones hostiles de parte de Siria». La víspera, la prensa turca había afirmado que Ankara había enviado vehículos militares y una batería de misiles tierra-aire a la frontera siria después de que su avión de combate fuera derribado.