Protestan para que no los dejen morir
FELIX RIVERA
Unos doscientos habitantes de Las Lomas, 15 kilómetros al norte de esta ciudad, realizaron la mañana del 28 de junio un tranque, levantando adoquines en la carretera adoquinada que va hacia la Planta Hidroeléctrica Centroamérica y el proyecto (en construcción) Larreynaga.
“Son ellos los que han desviado el cauce natural de la quebrada y de ahí vienen las inundaciones”. Las familias afectadas tienen que abandonar sus hogares en medio de lluvias y tormentas eléctricas, por el riesgo de que las correntadas se les lleven sus casas.
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Más de cuarenta camiones de la empresa de construcción de ese nuevo proyecto hidroeléctrico y la Centroamérica no pasaron durante la protesta en reclamo porque ni en el Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI) ni en la Alcaldía de Jinotega les han oído sobre un problema de inundaciones cada vez que llueve.
En las primeras horas de la mañana del 28 de junio, la jefa policial de Jinotega, comisionada mayor Magdalena González, se presentó al lugar con policías pertenecientes al Grupo de Intervención Rápida (GIR) y después de decirle a los pobladores que habían otras formas de reclamo, los uniformados despejaron la vía, quitando los adoquines y dejando pasar los camiones que se encontraban varados en el lugar.
La comisionada González les preguntó a los reclamantes si tenían documentos de los reclamos ante el MTI y la Alcaldía de Jinotega, “y como no los tenían, les dije que no habían agotado las vías para el reclamo y por lo tanto no se podía continuar con este método de protesta”.
Para los próximos días es esperado en Las Lomas el ingeniero Ernesto Martínez Tiffer, con quien se reunirán los afectados por las inundaciones, ya que “la mañana de ayer, el ingeniero Jorge Desalles, director de la Planta Centroamérica, nos prometió darnos una solución a este problema, al igual que la empresa Enel, porque cada vez que llueve más de veinte casas que están a la orilla de esta carretera que nunca se habían inundado ahora se inundan”, manifestó Antonia Rizo Rodríguez, una de las afectadas.
Los reclamantes proponen construir un puente vado más alto, con tubos gruesos, porque el que existe es muy bajo y los tubos son muy pequeños y no “digieren” la cantidad de aguas pluviales que bajan del cerro Chirinawa.
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