Un atentado contra la cadena Al Ijbariya, sede de la televisión Siria dejó tres periodistas y cuatro guardas muertos ayer en el primer ataque contra medios oficiales desde que comenzó la revuelta, y que fue condenado por la comunidad internacional. El ministerio de Información denunció una “agresión odiosa contra la libertad de prensa”, y criticó las sanciones de la Unión Europea contra radios y televisiones sirias, acusadas de incitar a la violencia y de servir como “instrumento de propaganda del régimen”.
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