Auxiliadora Rosales
Fotos: Alfredo Zúniga
Eran las seis de la tarde, la hora pico donde centenares de vehículos trafican entre frenazos y cortos viajes a 20 kilómetros por hora en la zona de Metrocentro. Esta lenta procesión se volvió todo un caos cuando una modelo enfundada en un diminuto bikini rojo caminaba sobre la raya amarilla con señales de alto en sus manos y pancartas alusivas a un recién nacido diario local.
El tráfico se detuvo sin importar el tiempo, solo querían apreciar a la bella que daba una de sus mejores pasarelas. Otros se apostaron en puntos estratégicos y hasta compraron sodas para disfrutar mejor el espectáculo. Los noticieros de nota roja desplazaron a sus reporteros para investigar qué pasaba y transmitir en vivo el acontecimiento.
Sin duda esta hazaña, que no se olvidará en el mundo del modelaje nacional, solo la haría alguien con mucha seguridad en sí misma, alguien sin temor a los retos, ni a las críticas. La protagonista de esa escena de junio del 2003 fue la modelo y reina de belleza Karla Leclair.
“En mi vida he hechos cosas arriesgadas. La primera fue haber formado mi propia agencia de modelaje a los 21 años. Lo segundo fue realizar esa sesión fotográfica en bikini en medio de la calle. Cuando me lo propusieron, no me explicaron bien la magnitud del asunto. Cuando llegué al lugar y me dijeron que era en la calle y que tenía que caminar en bikini por la raya amarilla no supe qué decir. Recuerdo que estaba con el estilista y me dijo: ‘¿lo haces o no lo haces?’ Y dije: lo voy a hacer”.
Karla cuenta que recibió todo tipo de comentarios, desde muy alentadores, hasta muy fuertes en crítica.
“Unos me animaron porque nadie había hecho algo así antes; pero otros me criticaron porque mi reputación y mi trabajo como modelo eran intachables. Mi seguridad como profesional fue lo que me llevó a hacerlo. Me gustó mucho y lo volvería a hacer”, dice sin arrepentimientos.
Y es que Karla Leclair ha estado su vida entera en el modelaje. A los seis meses fue la imagen de fórmula infantil y desde entonces no ha parado. En el colegio siempre fue la reina. A los 16 años se coronó como Miss Matagalpa, también fue Musa Dariana, reina de la UNI y en el 2001 fue la segunda finalista y Miss Fotogénica en el certamen de Miss Nicaragua, título que le permitió concursar en Miss Tierra en Filipinas, donde quedó entre los cinco mejores cuerpos. En el 2002 obtuvo el segundo lugar y mejor traje típico en Miss América Latina y en el 2004 obtuvo el segundo lugar en el certamen internacional de Piel Dorada.
VIDA EN PLENITUD
Karla no necesitó vivir dificultades para entender que lo verdaderamente importante en la vida está en Dios. “Andaba en la farándula, lo tenía todo, materialmente hablando: éxito profesional, amor de mi familia, mis amigos, pero siempre sentí un vacío en mi vida y sabía que tenía que ver con Dios”, reconoce.
Desde hace tres años Karla asiste al Centro de Teoterapia Integral (Centi), donde asegura que ha aprendido a conocer a Dios. “Hacemos estudios bíblicos y he comprendido que hay un equilibrio entre la belleza exterior y la interior. Una mujer no puede ser integral si no cuida tanto la parte de adentro como la de afuera. Reconozco que antes cuidaba más mi parte exterior, pero ahora trabajo y cuido mucho más la interna. Estoy en una etapa de mucha paz en todos los sentidos de mi vida”, asegura.
Karla proviene de una familia muy católica por lo que su nuevo estilo de vida fue sorpresa, pero bien aceptado. “Todo ha sido muy positivo. En mi casa hablamos de Dios y oramos juntos. Quiero que en cada hogar de mi familia Dios sea el centro y después que todo venga por añadidura. Lo principal, es amar a Dios y al prójimo. Lo demás llega”.
De su vida sentimental Karla comparte que está soltera, que desea casarse y tener hijos.
“No sé en qué momento vendrá, pero va a llegar. Sé que voy a tener ese esposo maravilloso que anhelo, el que también será el padre maravilloso para mis hijos y que tendré una familia linda. Por eso ahorita estoy enfocada en mis proyectos. En esta etapa de mi vida siento que me estoy disfrutando como mujer. Hago todo lo que me gusta hacer para cuando llegue el momento entregarme por completo a mi esposo e hijos”.
BELLEZA INTEGRAL
Karla Leclair considera que la verdadera belleza se basa en el amor a Dios y al prójimo.
“Cuando uno tiene amor en su corazón, se refleja en cada cosa que se hace y en cada etapa de la vida. En este momento, me siento muy bendecida. Ahora me fijo en cada detalle de la vida, disfruto a mi mamá, a mis hermanos, a mis sobrinos, amigos . De todo eso que antes no veía fijamente”.
Ella se ha convertido en una motivadora para otras mujeres a quienes lleva el mensaje de la verdadera belleza.
“Les explico que como mujeres tenemos que cuidarnos para nuestros esposos, hijos y amigos. Y dentro de las posibilidades cómo poder lucir siempre lindas y a la moda, así como el tema del maquillaje. De estos talleres, las mujeres salen con su autoestima más alta”.
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