Beirut/AP
El régimen del presidente Bashar Assad sufrió una vergonzosa serie de deserciones de decenas de soldados, entre ellos oficiales de alto rango, que según reportes huyeron al vecino Turquía.
La crisis bilateral además se intensificó cuando el viceprimer ministro de Turquía indicó que las fuerzas de Siria abrieron fuego contra un segundo avión turco que buscaba los restos del avión de combate derribado la semana pasada por Damasco.
Turquía informó que presionaría para que la OTAN, que se reunirá hoy para discutir el incidente, considere el derribo del avión turco como un ataque contra toda la alianza militar, y ese órgano, aunque es improbable que la alianza decida tomar medidas bélicas contra Siria.
El vocero del ministro del Exterior de Siria manifestó ayer que el avión fue derribado por fuego antiaéreo. No obstante, dijo que su país “no muestra hostilidad” hacia Turquía. “Nos comportamos de manera defensiva y soberana”, dijo Jihad Makdissi. Agregó que las autoridades siguen buscando a los dos pilotos turcos perdidos en el incidente.
La agencia estatal turca de noticias Anadolu reportó ayer que 33 militares sirios desertaron a Turquía con sus familias, entre ellos un general y dos coroneles. Anadolu agregó que el grupo integrado por 224 personas cruzó a Turquía durante la noche.
Si bien las deserciones resultan notables, el régimen de Assad se ha mantenido sorprendentemente sólido, sobre todo comparado con el círculo de Muamar Gadafi en Libia en 2011.
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