Agencias/Vida
Sus obsesiones han llegado últimamente hasta el extremo de haber contratado un equipo de esterilización para eliminar toda muestra de ADN que deje a su paso.
Según revela el diario Daily Mirror, la cantante no soporta que su camerino ambulante contenga restos de su propio pelo, piel, uñas o incluso saliva; ya que podrían caer en manos de cualquier coleccionista que quisiera lucrarse con ellos. Otras medidas que impone la reina del pop es la de instalar muros y techos falsos en su habitación para mantener a raya a los curiosos.
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