Lucydalia Baca Castellón
Enrique de Marchena, expresidente de la Asociación Nacional de Hoteles y Restaurantes de República Dominicana, y presidente de la firma regional Central Law, considera que dominicanos y nicaragüenses comparten el temor de que a la larga el acuerdo de cooperación energético, que promueve el presidente venezolano Hugo Chávez, deje a los países miembros más daños que beneficios, por la deuda que está provocando.
Marchena considera que hoy en día, cuando vivimos en una aldea global donde las fronteras han desaparecido, la clave está en la competitividad y esta depende de la formación humana.
¿Cuál es el mayor beneficio que les implica a los dominicanos ser parte de Petrocaribe?
He leído en los periódicos nicaragüenses que a pesar que el petróleo por primera vez en mucho tiempo está por debajo de los 80 dólares (el barril), eso no se reflejaba, por lo menos en el mismo nivel, sobre el precio de los combustibles a los nicaragüenses. Los dominicanos vivimos una situación similar. Tenemos una elevada queja al hecho de que si bien en República Dominicana el Ministerio de Industria y Comercio revisa semanalmente el precio del combustible al público, lo que es evidente es que las deducciones que hace cuando hay baja en el precio del petróleo a nivel mundial no refleja la realidad del mercado. Por supuesto cuando hay alzas, inmediatamente las aplican. Nicaragua y República Dominicana lo que están haciendo es gravando las importaciones de petróleo y esperemos que estén haciendo un uso adecuado de esos impuestos.
La discusión actual en República Dominicana, a la luz del nuevo gobierno que toma posesión el 16 de agosto, es hacer una reforma fiscal integral, que suponga no solamente revisar la columna de ingresos por parte del Estado, que siempre dirá que no tiene suficiente, sino revisar la calidad del gasto público. Eso viene derivado de que una de las quejas mayores es que los impuestos al combustible son muy elevados y que esos impuestos se mantienen y se mantienen los pecios, pese a que hay una reducción a nivel internacional.
Sobre el asunto de Petrocaribe, creo que las “ventajas” están ahí. Nos financian por encima de un precio “X” del petróleo, financian una parte pero eso habrá que pagarlo. Entonces mientras tanto República Dominicana ha ido aumentando su deuda externa y oígase esto, Venezuela ha pasado a ser uno de los grandes acreedores de la República Dominicana derivado de ahí y cuando usted me habla del crecimiento de la deuda externa, no le niego que me preocupa, porque toda deuda hay que pagarla.
¿Si usamos como referente las empresas de su país, qué les falta a las nicaragüenses para ser más competitivas?
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Enrique de Marchena, presidente de Central Law.
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No conozco a las empresas nicaragüenses, por lo cual no puedo opinar sobre eso. Lo que sí le puedo decir es que el elemento clave para la competitividad es de la formación humana. Nosotros muchas veces en nuestros países, en el caso de la inversión pública, privilegiamos la inversión en infraestructura y todas las áreas materiales, y descuidamos el área de educación.
En República Dominicana en los últimos meses uno de los grandes debates ha sido el porcentaje del presupuesto, que se destina a educación, que aún cuando constitucionalmente es un cuatro por ciento, no se cumplía y se obligó a que todos los candidatos presidenciales se comprometieran al cuatro por ciento para la educación. Y el presidente electo nuestro que toma posesión en agosto ha dicho que cumplirá. Aunque siga siendo muy poco, es un buen comienzo tomando en cuenta que lo que gastamos es alrededor del 2.5 por ciento.
El mensaje principal es que el tema de competitividad es un tema estrechamente ligado al tema de educación. Hay otro tema adicional que es el tema de la actitud. Creo que tenemos que formar a las generaciones más jóvenes con una actitud distinta, con el entendimiento de que verdaderamente vivimos en una aldea global, que las fronteras simplemente se han achicado.
Estados Unidos anunció que flexibilizará los requisitos de ingresos de brasileños y chinos como una manera de fomentar el turismo.
Entonces lo que estoy tratando de decir es que no solamente en nuestras naciones tenemos que hablar de competitividad, sino que tenemos que entender lo que es la competitividad en el marco de la globalización. Que nosotros hoy competimos en la aldea global, que República Dominicana y potencialmente Nicaragua compiten por los turistas brasileños con los Estados Unidos.
¿Y para mejorar la competitividad en el sector turismo?
Lo primero es seguridad. El turista no va a donde no se siente seguro, no va a donde no hay condiciones de salubridad adecuada. El turista no va a ir a donde sienta una situación de hostilidad, donde el pueblo no tenga una conciencia de recepción del turista, no sonríe al turista. El turista no va a ir para ver permanentemente la pobreza. La pobreza es algo con lo que vivimos todos en el mundo, pero el turista va a ver algo más que eso. Tienes que tener infraestructura vial para movilizarlo a los enclaves turísticos.
También la competitividad hoy en día va muy ligada al tema de la diversidad. No basta tener unos hoteles bellísimos, si no se tiene una oferta gastronómica, de golf, de pesca, o lo que nosotros llamamos la oferta complementaria. Porque hoy en día el ser humano busca la experiencia, la diversidad. El ser humano no se contenta con ir a un sitio solamente para una cosa. Hay que tener turismo cultural, de medioambiente, pero todo lo que se tenga sobre esos temas hay que saberlo empaquetar, promocionar, presentar la oferta.
Entonces hablar de competitividad es una multinfraestructura, porque se tiene el área de educación, de construcción, el área de oferta complementaria, entonces eso supone, en el caso de Nicaragua, un Plan de Desarrollo dirigido a hacer a Nicaragua competitiva con los países de Centroamérica, el Caribe, toda Latinoamérica y frente al mundo.
¿Qué rol debe jugar la empresa privada en ese plan de desarrollo?
El desarrollo de Nicaragua y de ningún país del mundo en el siglo XXI se va a dar si no hay diálogo, si no hay concreción, si no hay unión, entre la sociedad civil y el Estado. Eso de que el Estado soy yo, es tesis del siglo XV o XVI. Eso no se da hoy en día. La manera de desarrollar una nación es llevar de la mano la sociedad civil y el Gobierno para levantar el Estado. Y cuando hablamos de sociedad civil, hablamos por supuesto de las empresas, pero también de las instituciones de la sociedad civil, las ONG, los clústers. No me cabe duda que para hablar de verdadero desarrollo se requiere del esfuerzo conjunto de todo el pueblo nicaragüense.
¿Qué peso tiene una matriz energética dependiente del petróleo, en la búsqueda de mayor competitividad?
La palabra clave es la matriz energética… una de las cosas que he visto muy bien es que Nicaragua ha logrado dar pasos, aparentemente firmes en cuanto a la energía alternativa, específicamente la energía eólica. Eso es importantísimo, Nicaragua es uno de los países que está a la vanguardia en ese aspecto. Aquí ya hay proyectos de energía eólica. Entonces, volviendo al tema de la matriz, lo que se busca es que los costos de la electricidad no saquen de competencia a las empresas. Por ejemplo en República Dominicana, el principal costo de los hoteles es la electricidad.
Entonces, eso hace que la República Dominicana tenga una gran carga, porque a partir de ahí tiene que construir su estructura de costos, porque de por sí es un costo muy elevado. Entonces, lo que estamos haciendo es tratando de modificar nuestra matriz energética, para hacerla más competitiva y evidentemente, si se tiene una situación similar en Nicaragua, eso es lo que se tiene que hacer.
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