LA PRENSA/EFE/Felipe Trueba
A ritmo de baladas, funky y pop, la estadounidense Jennifer López derrocha sensualidad en su gira Dance again. A sus 42 años demuestra que es una artista con mil caras, curtidas a base de una exitosa carrera que la ha convertido en la celebridad más poderosa del mundo, según la revista Forbes. Sin duda su show es una descarga de pirotecnia, efectos de luces y columnas de humo, que acompañado de un cuidadoso despliegue audiovisual hace amena la espera de cada cambio de vestimenta, hasta seis, de la reina de la noche.