La ciudad de dos pisos

Cuentan los abuelos boaqueños que la ciudad es tierra de encantadores, del gran cacique Yarrince y del padre José Nieborowski, el sacerdote que llevó la modernidad en una época cuando solo candiles iluminaban las calles de Boaco, llamada la Ciudad de Dos Pisos.

 

Por Auxiliadora Martínez

Cuentan los abuelos boaqueños que la ciudad es tierra de encantadores, del gran cacique Yarrince y del padre José Nieborowski, el sacerdote que llevó la modernidad en una época cuando solo candiles iluminaban las calles de Boaco, llamada la Ciudad de Dos Pisos.

Ubicada a 90 kilómetros de Managua, se descubren sus dos pisos a doce kilómetros después de pasar el empalme de la ciudad, un lugar donde es obligatorio detenerse y probar los quesillos calientes, con crema fresca y ensalada de cebolla, un sabor original de la zona.

Que por qué la llaman ciudad de dos pisos, la respuesta está a la vista. Su accidentada geografía, con inclinadas subidas y largas bajadas dan la sensación que caminar en Boaco es cuestión de subir y bajar. Pero la razón principal fue el crecimiento de la ciudad, que en su inicio comenzó sobre un cerro, y luego fue creciendo hacia sus faldas, siguió en la planicie y subió a otros cerros, así Boaco se asentó en dos altiplanicies adyacentes. Sin embargo, hay muchos boaqueños que dicen que Boaco es de tres, cuatro y hasta cinco pisos.

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En el mes de julio la ciudad tira la casa por la ventana celebrando sus fiestas patronales en honor al apóstol Santiago, mismo nombre que lleva la Iglesia de Boaco arriba, un edificio pintado de amarillo y que desde una perspectiva aérea dibuja una cruz.

Boaco abajo también tiene su Iglesia, la del Perpetuo Socorro. Aquí un santuario a la Virgen y una capilla esperan a los creyentes. Esta Iglesia es de las más llamativas para el visitante, ya que su torres y esferas le dan un aire de palacio.

Julio es uno de los mejores meses para visitar Boaco. Es cuando al ritmo de chicheros, marimbas y cohetes se festeja a media calle, en las esquinas y en las aceras de las casas la pasada del Santo, el tope de Santiago, y el desfile hípico, el que visitan miles de caballistas de todo el país.

La última semana de julio es cuando la danza tradicional de Los Bailantes, una comedia bailete de moros y cristianos, única en el país, se presenta, con estilo de teatro callejero, en la plaza frente a la iglesia Santiago.

En el recorrido por la ciudad se puede visitar el mirador El Faro, construido sobre un cerro, desde donde se puede apreciar Boaco arriba y Boaco abajo. El paseo El Bailante, Gradas Yarrince, Paseo de los Poetas son otros lugares en la ciudad que pueden ser visitados durante la caminata.

Uno de sus personajes, el historiador y escritor Armando Incer Barquero, abre las puertas de su casa y muestra al visitante su museo personal, que muestra artículos antiguos recuperados de la historia de la ciudad y sus prominentes familias.

 
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