Wendy Álvarez Hidalgo
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“La agricultura debe aportar al Estado lo que corresponde”. La cultura de subsidios y exoneraciones para el sector agropecuario es un modelo que debe ir cambiando en América Latina para que los agricultores aporten más al desarrollo de la región. Este es el criterio del director general del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), Víctor Villalobos, al ser consultado por LA PRENSA sobre la reducción de exoneraciones al agro que analiza aplicar el Gobierno en la próxima reforma fiscal que será concertada a partir de julio.
Villalobos, quien aclara que cualquier medida fiscal es decisión soberana de los Estados, señala que lo más importante es que se “lleve tecnología a los agricultores y no regalar dinero por lo que producen. Es mejor una asesoría técnica en vez de un saco de fertilizante”.
El alto cargo del IICA manifiesta que en el hemisferio se debe avanzar hacia “una visión más moderna sobre la agricultura” y eso pasa por la necesidad de que los agricultores se involucren más en el aporte para reducir la pobreza.
Lo importante, apunta, es que el país “no se quede estancado en ese permanente subsidio y apoyo sino que haya un compromiso de la empresa privada o agricultores de jugar un papel más decisivo en la productividad”.
A criterio de Villalobos, Nicaragua tiene capacidad para “alimentar” a toda Centroamérica. No obstante, para lograr esa realidad el país debe avanzar en la reducción de barreras en la cadena agroindustrial y desarrollar los sistemas de riegos, por ejemplo.
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