Gerald Hernández
Elvin Orozco ponchó a Rusney Castillo y dominó al bombardero Alfredo Despaigne en un inofensivo elevado al cuadro. Dwight Britton nuevamente abrió el juego con un cepillazo encima del tercer costal para un doblete. Y Sandor Guido apretó el gatillo en el momento justo con un hit remolcador de dos carreras que levantó de sus asientos a los más de seis mil fanáticos que atiborraron ayer el Chale Solís, de Matagalpa.
La brisa se convirtió en aguacero después de ese electrizante primer inning, cortando de un tajo el segundo encuentro entre las selecciones de Nicaragua y Cuba, que prometía ser tan emocionante como el primero, que se jugó el sábado en el Estadio Nacional Denis Martínez, y favoreció a los visitantes con marcador de 2-1.
Nicaragua tomó ventaja de 2-0 ante el abridor cubano Vladimir García y Orozco lució dominante en el cierre del primer episodio.
Por supuesto que un inning no era suficiente para predecir el destino del juego, pero ha sido reconfortante contemplar la buena actuación del equipo nica y sobre todo el gran respaldo del público.
El partido no será continuado ni reprogramado, y a los fanáticos les fue devuelto el valor de las entradas, manteniendo intacto el calendario, que contempla el siguiente compromiso en Rivas, el próximo miércoles a las 6:00 p.m., con la posibilidad que se adelante dos horas por las amenazas de lluvia.
Las expectativas han crecido todavía más, solo falta esperar si la lluvia permitirá la continuación de la serie sin más contratiempos.
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