
Por Róger Almanza G.
Su abundante cabellera es su firma en cada fotografía, la que le brinda ese aire de libertad. A sus 63 años, Gioconda Belli es de las novelistas y poetas más destacadas de Nicaragua en el mundo entero, se siente más que realizada y comenta que sus sueños, los que aún no se cumplen, solo están en las manos de otros.
:::Usted es famosa, ¿cómo lo maneja en su propio interior y con su familia?
La fama del escritor creo que es la mejor fama de todas. Es una fama bonita, que no abruma. La mayoría de la gente que lo reconoce a uno son los propios lectores. Y eso es bonito. Si fuera la Madonna o Lady Gaga y tuviera que salir de incógnito, no me gustaría, pero mi fama, hoy por hoy, no me estorba.
:::Leí hace poco en su muro de Facebook lo común que es toparse con los artistas del cine, en Los Ángeles donde reside… y mencionó a Halle Berry. ¿Entre tanto famoso se ha llegado a sentir en esos niveles de fama o ser una escritora famosa se maneja diferente, sin tanto glamour?
He tenido mis momentos en algunos viajes o presentaciones, pero esa locura mediática está sobre todo reservado en el mundo para deportistas y artistas del cine. Nicaragua en eso es muy especial, porque el público quiere y celebra a sus poetas y escritores. Los poetas que vienen a Granada, al Festival Internacional de Poesía todos los años, se quedan impresionados de que la gente les pida autógrafos, fotos. Usualmente en sus países no les sucede lo mismo.
:::De sus novelas tiene una favorita…
Todas son mis favoritas, porque todas me costaron mucho esfuerzo. Claro, siempre la más reciente es la más mimada, pero a todas las quiero.
:::¿Qué la inspira?
Alguien me preguntó una vez qué se necesitaba para escribir. Dos cosas, le contesté: leer y vivir.
:::Pero debe haber algo que cruce esa pasión de escribir y ese amor por vivir…
Lo que me inspira es el ingenio del ser humano para entenderse con la vida y lograr lo que se propone. Las aventuras, las luchas, las emociones, el amor.
:::Las mujeres están muy presentes en su inspiración…
Me inspiran por eso las historias de las mujeres y por eso mis protagonistas han sido mujeres. La razón por la que algunas cosas hagan vibrar más que otras las cuerdas de ese instrumento que uno lleva dentro y al que llamamos inspiración son misteriosas. A veces ni uno mismo se las explica. La experiencia vital se mezcla con todo lo que uno ha pensado, imaginado, leído, la filosofía personal de cada quién y de pronto surge la chispa que le enciende a uno el deseo de darle vida a una historia particular.
:::¿Necesita un lugar especial para escribir, así como su propio rinconcito, o no importa dónde?
Rotundamente sí. Necesito silencio, cero interrupciones y eso, cuando uno es mujer, es difícil en la propia casa. Siempre hay cosas que atender: pasan vendiendo plantas, tortillas, llaman por teléfono, hay que disponer la comida, llegan los hijos. Entonces yo cuando estoy escribiendo me exilio de mi casa. Si yo fuera hombre tendría una esposa que se haría cargo de todo eso, pero no es mi caso. Usualmente, alquilo una oficina y allí voy a encerrarme varias horas al día. Cuando estaba terminando Waslala me fui a meter una semana a un hotel. Eso fue fantástico.
:::El país de las mujeres tuvo muy buena aceptación. ¿Realmente cree que un país gobernado por mujeres sería mejor?
No se trata solo de que sean mujeres; hay mujeres presidentes y hay mujeres que ojalá nunca sean presidentes. Se trata de gobernar con otra mentalidad. Los gobiernos que tenemos, no solo en Nicaragua, sino en todo el mundo, son producto de un modelo ideado y organizado con mentalidad masculina. Y hay crisis en todas partes: crisis económica, guerras, autoritarismo, injusticia social, democracias de mentira o democracias para unos cuantos.
:::¿Las mujeres pueden cambiar esto?
Pienso que sería interesante y sano que las mujeres tuvieran la oportunidad de reorganizar el funcionamiento del Estado moderno, para que este respondiera más a las necesidades más sentidas de la gente; que permitiera no solo el crecimiento del PIB, sino el desarrollo más integral, más humano y feliz de los habitantes de cada país de la Tierra.
:::¿Si tuviera la oportunidad de ser hombre por un día, qué haría, que siendo mujer no puede?
Lo único que se me ocurre es cavar unas zanjas o usar una de esas máquinas de apelmazar pavimento que requieren mucha fuerza física. La verdad es que no siento, en la vida que llevo, que haya nada que me esté negado por ser mujer. Manejar un Jet 747 me gustaría, pero ya hay mujeres que lo hacen. Yo he volado varias veces con pilotos mujeres al mando. Y me siento más segura porque me imagino lo buenas que tendrán que ser para haber llegado a ese lugar.
:::¿Cree que la familia continúa siendo esa imagen tradicional y personas homosexuales quedan fuera de ese derecho de optar a formar una familia, con hijos?
La familia en Nicaragua nunca ha sido tradicional, más que quizás en sectores de la clase alta. No reconocer este hecho es querer tapar el sol con un dedo. Tomemos solo el caso de la pareja presidencial. Vivieron 25 años sin casarse; tienen hijos de varias relaciones. Lo importante para los hijos es contar con gente estable que los cuide y los quiera; sean padres biológicos o no. En este sentido, las parejas del mismo sexo solo están oficializando un tipo de relación que ha existido desde la antigüedad.
:::Entonces está de acuerdo…
Yo conozco parejas extraordinarias del mismo sexo que son excelentes padres o madres. Negarles ese derecho en un mundo donde cada vez más sociedades se los reconocen es ir contra la realidad. Por eso, la existencia de estas parejas se va a imponer tarde o temprano, con o sin código de familia. Nicaragua tiene una procuradora para velar por estos derechos, por un lado; y un código que quiere negar estos derechos, por el otro. Es como tantas cosas en este país que se contradicen entre sí.
:::Su hermano Humberto tiene una posición muy conservadora sobre este tema…
Quiero a mi hermano y respeto su derecho a pensar como su conciencia se lo indique, pero no estoy de acuerdo con él en muchas cosas, entre ellas esta.
:::¿Qué hace Gioconda en la cotidianidad? O no tiene días rutinarios…
(Risas) Claro que tengo días rutinarios como todo el mundo. La rutina es bien importante para mi profesión, porque lo mejor es escribir todos los días. Yo dedico las mañanas usualmente a leer periódicos, mis correos, hacer mandados y en la tarde escribo. Otros días voy al cine, que me encanta, veo amigos, visito a mis hijas. También contesto entrevistas Lo que más me desorganiza son los viajes. Viajo mucho porque me invitan a cantidad de eventos, ferias de libros o conferencias.
:::¿Volvería a residir en Nicaragua?
Aunque he tenido, por cosas de familia, que vivir parte de tiempo fuera de aquí, he logrado dividir el tiempo de manera que estoy en Nicaragua gran parte del año. Mi plan es quedarme pronto de manera permanente.
:::¿Qué extraña de este país?
Lo que más extraño de Nicaragua es la gente; mis amigos de siempre. Extraño la naturaleza, el verdor, la lluvia, el paisaje de mis memorias, la vida política, el tamaño pequeño de la ciudad. Cuando estoy en Nicaragua me siento yo misma. Cuando no estoy, me siento incompleta, como un árbol sin raíces.
:::Si algo pudiera cambiar de su vida, ¿qué cambiaría?
Si tuviera una varita mágica, haría que el hombre con el que me casé fuera nicaragüense.
:::¿Cuál es ese recuerdo de la niña Gioconda que hoy toca en cada momento a doña Gioconda, la mujer adulta?
No hay uno en particular. Depende de la emoción o la situación se me vienen unos u otros recuerdos. A veces son de pequeñas cosas: las galletas oscuras de jengibre que vendían en El Crucero, mis hermanos jugando, mi mamá haciendo mosaicos, mi papá abrazándome, el árbol de pan del colegio de La Asunción. A veces son recuerdos de cosas que cambiaron mi vida: la noche del terremoto, el día del triunfo de la revolución.
:::Qué proyecto tiene ahora sobre su escritorio…
Estoy trabajando un libro de poemas y escribiendo una novela de la que todavía no quiero hablar porque está muy fresquecita. He descubierto que si uno cuenta el cuento antes de escribirlo, el deseo de escribir se diluye.
:::Todas las personas tenemos sueños, tan personales que solo uno mismo puede lograrlos. De esos sueños que solo dependen de uno ¿cuál es el suyo?
Esta es la pregunta más difícil porque el único sueño que tengo que depende de mí es escribir algún libro que dure para la posteridad. El cumplimiento de la mayoría de mis sueños, a este punto, depende de otros: pero sueño con que se descubra, por ejemplo, la cura contra el cáncer, conocer algún extraterrestre, que vuelva a caer maná del cielo para que nunca más haya hambre
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