Por Amalia del Cid
Fabio Buitrago divide su agenda en cuatro amantes: su familia, la música, la biología y el buceo. Además es fotógrafo y conduce el programa televisivo Nicaragua Salvaje . Es el mejor ejemplo de que “el que quiere, puede”.
:::Contame tu primer recuerdo
Una vez que me comí toditas las pastillas de un tarro que tenía mi papá bajo el lavamanos.
:::¿Te llevaron al hospital?
Sí… me hicieron lavado y todo. Tenía 3 años y recuerdo que estaban riquísimas (ríe).
:::¿Qué es lo más loco que has hecho?
Meterme a menos de cinco metros de una ballena jorobada.
:::Eso suena peligroso…
Sí… Y no es que te vaya a atacar, pero es tan grande que con un movimiento inocente te puede quebrar en pedacitos.
:::¿Qué te hace reír?
Mis amigos de la Cuneta.
:::¿Son payasos?
(Ríe) En ese grupo somos un montón de payasos. Somos amigos y la pasamos bien (ríe).
:::¿Cuál ha sido tu mejor momento?
El nacimiento de mis hijos. Tengo tres y uno en camino.
:::¿Hay un refrán que te defina?
No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.
:::¿Cuál es tu pecado capital?
La gula. Soy un comedor compulsivo de dulces Me mata el azúcar…
:::¿Qué es lo que menos te gusta de la gente?
La irresponsabilidad con que tratamos el ambiente. Me molesta la gente que tira basura.
:::¿Les decís algo?
A veces abro la ventana del carro y les grito: ¡Chaaaanchos!
:::¿Peleás?
El otro día un señor botó una bolsa de quesillo, la recogí y le dije: “Mire, se le cayó esto”. Yo creo que tenía ganas de pegarme.
:::Tenés 37 años, ¿todavía te llaman “muchacho”?
Pues fijate que en la Cuneta me dicen “el señor de la batería” (ríe).
:::Pero vos tenés el espíritu joven.
Siempre. La carcasa la ven ya arrugadita, pero por dentro estoy verde.
:::¿De inmaduro?
(Ríe) Por dentro me siento niño. El día que deje de bromear, jugar, de divertirme con lo que hago, mejor que me entierren de un solo.
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