Flavio García
“Lógicamente uno se siente emocionado después de 39 años de no estar en estos engramados y más de esta forma”, explicó Juárez.
“Es muy difícil decir como pueden quedar estos juegos, porque Cuba es un equipo bueno y también la Selección Nacional”, finalizó.
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La afición nicaragüense se desbordó ayer, para presenciar el primer desafío de cinco juegos amistosos, entre la selecciones de Cuba y Nicaragua, en el Estadio Nacional de Beisbol Dennis Martínez, donde hubo un lleno espectacular.
La multitud de fanáticos se hizo notar desde tempranas horas en las taquillas del estadio. Los aficionados Derek Salinas y Pamela Muñoz, llegaron a las 5:00 a.m., para asegurar sus boletos.
En las butacas del estadio se sentía un ambiente de mucha emoción, que aceleraba los latidos del corazón con facilidad y ponía los pelos de punta a cualquiera . En el Home Play, un grupo reducido de cubanos izaban sus banderas con mucha fuerza y alegría. Mientras que el costado derecho de las graderías estaba el bullicio de los nicas, que gritaban al son de los tambores: “Que linda, linda es Nicaragua”, y que hacían levantar de sus sillas al resto del público para corear la misma canción.
En la inauguración del juego, las viejas glorias de nuestro beisbol se preparaban una vez más para recordar su mejores momentos en la pelota nica. Julio Juárez, lanzó la pelota, Cesar Jarquín, fue el receptor, Calixto Vargas, hizo de bateador, mientras que Rafael “El Capi” Obando, sirvió de juez.
Nuevamente el estadio lucía a reventar, la tropa pinolera se tendió al cuadro de juego para iniciar el tan esperado duelo y los gritos del público no se hicieron esperar.
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