Ramón H. Potosme
El jefe de la Bancada Democrática Nicaragüense (BDN), Luis Callejas, reiteró la necesidad del diálogo entre la oposición y el Gobierno, puesto que, según él, de por medio está el waiver de transparencia o dispensa que otorga el Gobierno de Estados Unidos.
Para ella, más allá de Rivas, debe ser el cambio de toda la estructura electoral que brinde seguridad de que los votos serán contados. Señaló que es insostenible este Consejo tras los fraudes electorales, la entrega de cédulas a delincuentes y la dificultad para entregarla a los propios nicaragüenses. Tal corrupción es responsabilidad de todos los que están al frente del Consejo Supremo Electoral.
Solís se refiere a cédulas nicas entregadas a personajes ligados al narcotráfico y a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.
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Consideró que el waiver por el tema de la propiedad podría resolverse porque el Gobierno está trabajando a velocidad para pagarle los bienes de ciudadanos estadounidenses confiscados. Pero considera que no podrá hacer lo mismo en el de transparencia porque no podrán resolver el tema de la legitimidad de la que carece el Gobierno.
El diputado Eduardo Montealegre ha insistido en que se dé un diálogo político para elegir a los funcionarios que ocuparán cargos vencidos, principalmente a los magistrados del Consejo Supremo Electoral.
Pese a ello, el jefe de la bancada sandinista, Edwin Castro, dijo no sentirse presionado por la entrega del waiver puesto que las autoridades son electas por los nicaragüenses y lo harán cuando haya consenso, pero no especificó si hay voluntad o no de elegirlos.
“La elección de funcionarios es una decisión soberana de los nicaragüenses y será cuando nos pongamos de acuerdo”, dijo escuetamente Castro.
Para Azahálea Solís, de la Unión Ciudadana por la Democracia (UCD), la única salida que mira para Ortega es querer manipular el tema de la dispensa y armar un diálogo. Pero considera que ese escenario es poco probable puesto que el mandatario, según ella, solo negocia en momentos de crisis, y ahora está en una situación muy cómoda.
“Esa comodidad es como pie de barro porque hay una serie de cosas desde su propia ilegitimidad, las crisis económicas que no permiten que esté en una situación mejor. Pero evidentemente tiene el control de las instituciones y a nivel político y social. Un diálogo en estas condiciones es difícil que tenga un fruto de salida cívica o política en bienestar de la gente”, dijo Solís.
En ese sentido señaló que Ortega estaría interesado en buscar a alguien que le brinde legitimidad, el talón de Aquiles de este gobierno.
Para ella cualquier legitimidad que le otorgue un agente político a Daniel Ortega sería en detrimento propio y una reedición del pacto.
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