El seleccionador de la Mannschaft Joachim Löw parece no sufrir la presión de los desafíos de su equipo. Durante el duelo ante Holanda (victoria 2-1), el técnico vio como un voluntario, con el balón bajo su brazo, miraba detenidamente el partido del grupo B, atento por la enorme presión que había.
Löw lo observó y le jugó una broma: se le acercó sin hacer ruido por la espalda y de una cachetada le tiró el balón, antes de palmearlo en la espalda y hacerle una sonrisa. Todo un ejemplo para los que dramatizan con el juego del fútbol. Para ello hay que jugar.
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