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La violencia y el racismo en los estadios de futbol de la Eurocopa del Este quedan en evidencia en el arranque de la Eurocopa 2012, donde la actitud de los “hooligans”, a menudo ligados a grupos de extrema derecha, ha ensombrecido la fiesta del futbol de Polonia y Ucrania.
Desde el inicio del torneo continental, el primero en disputarse en el Este de Europa desde la caída del Muro de Berlín, diversos incidentes violentos se han sucedido, especialmente en el partido Polonia-Rusia, dos países vecinos y que mantienen una gran tensión histórica.
Más de 180 personas, principalmente polacos, fueron detenidos tras las peleas en las calles de Varsovia, el martes, antes del empate 1-1.
La policía, que había preparado un despliegue de primer orden, tuvo que utilizar cañones de agua, gases lacrimógenos y disparar pelotas de goma para dispersar a los “hooligans”. Hubo veinte heridos, todos ellos leves.
Otros problemas se han sucedido en las ciudades-sede del torneo, como gritos de mono contra jugadores negros, lanzamientos de objetos, bengalas o agresiones a empleados del estadio de Breslavia.
Desde la caída del comunismo, los “hooligans”, en el pasado un fenómeno muy concentrado en Europa en las Islas Británicas, proliferan en el Este de Europa, donde cada vez tienes actitudes más violentas y radicales.
“Una persona puede ser a la vez miembro de un grupo de extrema derecha, de una asociación de hinchas y de una banda de ‘dealers’ (camellos) de droga”, explica Zoran Dragisic, analista serbio especialista en cuestiones de seguridad.
En Polonia la policía estima entre 3,000 y 5,000 el número de “hooligans” que debe tener controlados y combatir.
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