Debe ser una alfombra mullida, de un tamaño adecuado y fácil de limpiar, puesto que se ensuciará y debe resultar sencillo mantener la higiene en un elemento que estará en contacto constante con las manos del niño.
Pero como en todo, no tenemos porqué renunciar a la estética y al equilibrio con el resto de la decoración de la habitación.
El color y la forma son fundamentales a la hora de elegir el modelo más adecuado.
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