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El rescate por 100,000 millones de euros (126,000 millones de dólares) para los bancos de España deja a Italia al frente de la crisis de la deuda de Europa, ejerciendo presión sobre el gobierno no electo de Mario Monti para evitar una caída de los mercados.
“La atención está muy puesta en Italia y ciertamente no se disipará después del acuerdo con España”, dijo en una entrevista Nicola Marinelli, quien administra 153 millones de dólares en Glendevon King Asset Management de Londres.
“Este rescate no significa que Italia será atacada, pero sí que los inversores prestarán atención a la más mínima información antes de decidirse a comprar o vender bonos italianos”.
Mientras que el Istat comunicó que en el primer trimestre de 2012 la caída del PIB respecto al mismo período del año anterior fue del 1.4 por ciento, corrigiendo el 1.3 por ciento que se había comunicado el mes pasado.
Con estos datos, los peores desde hace tres años, el Istat confirma que Italia agudiza su recesión al confirmarse la tercera caída trimestral consecutiva, tras el -0.2 por ciento de julio a septiembre y el -0.7 por ciento de octubre a diciembre de 2011.
“Todos los componentes de la demanda interna, excepto el gasto de la administración pública, ha disminuido, en un contexto marcado además por la reducción de las importaciones y un ligera caída de las exportaciones”, explicó el Istat comentando los datos.
El Istat prevé que la reducción del PIB en 2012 sea del 1.4 por ciento, según divulgó la agencia EFE.
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Italia tiene una deuda de más de dos billones de euros, mayor como porción de su economía que todas las economías avanzadas después de Grecia y Japón. El Tesoro tiene que vender más de 35,000 millones de bonos y certificados por mes —más que el PIB de cada uno de los tres miembros más pequeños del euro, Chipre, Estonia y Malta—.
El ministro de Economía español, Luis de Guindos, dijo el 9 de junio que solicitaría 100,000 millones de euros en préstamos de emergencia de la eurozona para apuntalar el sistema bancario agobiado por más de 180,000 millones de euros de activos incobrables.
La creciente preocupación por el estado de la banca y las finanzas públicas de España llevó los costos de endeudamiento del país prácticamente hasta récords desde que existe el euro el mes pasado, arrastrando en el camino las tasas italianas.
LA SOMBRA DE ESPAÑA
“El problema para Italia es que hacia donde vaya España siempre está la percepción de que Italia podría seguirla”, dijo en una entrevista Nicholas Spiro, director ejecutivo de Spiro Sovereign Strategy de Londres. “Hay una diferenciación insuficiente dentro de los mercados financieros. Ha estado y está claro como la luz del día que los equilibrios fundamentales de España son mucho más terribles que los de Italia. Eso no ha impedido que Italia sufra por el contagio español”.

Italia se encamina a poner su déficit presupuestario dentro del límite fijado por la Unión Europa de tres por ciento del PIB este año y el país ya tiene un superávit antes de pagos de intereses, lo cual significa que su deuda alcanzará pronto su nivel máximo en 120 por ciento del PIB.
Pero, la tasa de desempleo es inferior a la mitad del 24 por ciento de España, e Italia no sufrió una contracción inmobiliaria, lo cual dejó a sus bancos en buenas condiciones para los niveles del sur de Europa. El déficit presupuestario en 3.9 por ciento del PIB el año pasado es menos de la mitad que el de España.
POCA TRANQUILIDAD
Ese desempeño superior podría ofrecer poca tranquilidad a los inversores dado que los rendimientos de Italia a diez años de todos modos subieron hasta más de seis por ciento el mes pasado, ampliando la brecha con los bunds alemanes, referencia para Europa, hasta 547 puntos básicos el 1 de junio.
Es posible que Italia por sí sola pueda hacer poco para protegerse. Monti, que asumió el poder en noviembre cuando el rendimiento a diez años de Italia superaba siete por ciento, ha implementado medidas de austeridad por 20,000 millones de euros, reformó el sistema de pensiones y modernizó los mercados de trabajo y los sectores de servicios del país.
Ahora que la sanción definitiva de algunas de sus reformas está empantanada en el parlamento, Monti está exhortando a los aliados europeos a cambiar la austeridad por políticas que favorezcan el crecimiento.
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