“Estamos orgullosos de nuestra calidad y de nuestro trabajo, que está comprometido con el servicio a la comunidad. Nuestros niños están conscientes del país donde viven y que estén en este colegio no los deja dentro de una burbuja”. José Oyanguren, director general de St. Augustine Preparatory School.

Un colegio que cruza fronteras

Una huella digital es la llave que abre el portón de hierro que da paso a los amplios pasillos del St. Augustine Preparatory School. Recientemente avalado por New England Association of Schools and Colleges, una agencia que acredita internacionalmente a colegios en todos los continentes que cumplan con estándares de calidad internacional, a nivel de los mejores del mundo.

Por Róger Almanza G.

Una huella digital es la llave que abre el portón de hierro que da paso a los amplios pasillos del St. Augustine Preparatory School. Recientemente avalado por New England Association of Schools and Colleges, una agencia que acredita internacionalmente a colegios en todos los continentes que cumplan con estándares de calidad internacional, a nivel de los mejores del mundo.

Esta acreditación permite a los estudiantes del Colegio de San Agustín, como le llaman adentro, optar por universidades en Estados Unidos o continuar sus estudios de primaria o secundaria en otros colegios de ese país.

 “Es una gran oportunidad para los chavalos, no todo los colegios con este formato de educación internacional brindan estas oportunidades”, comenta el director general de San Agustín, José Oyanguren.

Lograr la acreditación para San Agustín fue un reto, asegura Oyanguren, pues tuvo que ponerse a nivel de muchos otros centros de estudios con esta misma acreditación, de distintos países.

Angola, Bahamas, Bangladesh, Chile, China, Colombia, Costa Rica, Inglaterra, Francia, Alemania, Guatemala, Honduras, México, entre muchos otros países, cuentan con esta acreditación, de acuerdo con la lista oficial en al página web de esta asociación.

LA GRAN APUESTA

El dedo pulgar del director general fue identificado por la maquinita que lee cada huella digital registrada en su memoria, lentamente el portón deja espacio para pasar.

Para quien no está acostumbrado a esta tecnología, en un colegio, puede resultar exagerado, pero para la dirección de St Augustine es solo una medida de seguridad tan normal como en muchos colegios de Europa y Estados Unidos.

Aquí dentro, la historia de más de 400 estudiantes se escribe, se pinta, se dibuja y se habla. Las aulas están “llenas”, dice Oyanguren, quien cuenta entre 15 y 20 estudiantes por sección, dos secciones por cada año.

“Es importante para nosotros tener un número pequeño de estudiantes por aulas. Dos secciones por grado. Así aseguramos que el ambiente escolar, que es igual de importante como cualquier otro aspecto, sea el adecuado para que los muchachos estén cómodos”, dice Oyanguren.

Y es que aquí, en estos salones rodeados de verdosa grama, se apuesta por una educación personalizada.
“Un colegio no se puede tratar como una maquila donde se trabaje masivamente, la buena educación debe ser personalizada”, apunta Oyanguren.

LA PREPARACIÓN

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Un canto que revienta con las voces de niños y niñas que buscan a prisa la entonación sale de las puertas y ventanas de una de las secciones de primaria, ubicadas en un pabellón de pisos limpios y paredes pulcras. Frente a ellas, el jardín invita a cualquiera a caminar descalzo o a jugar en los columpios. 

Se trata de un grupo de pequeños que preparan sus voces para un acto escolar. “Todo listo”, dijo la maestra que los escucha con orgullo, a pesar de algún gallo que sale volando de sus gargantas entre cada entonada.

 Estos pequeños de cabellos rubios y oscuros ya hablan de historia mundial y antiguas civilizaciones. Los egipcios son los favoritos de muchos, pero otros prefieren a los mayas y los incas.

St. Augustine Preparatory School, que en sus inicios arrancó con 75 estudiantes, ha logrado un programa de estudios de primaria que cubre historia y geografía mundial.

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En seis manzanas de terreno este edificio, resguardado por cámaras de seguridad en todos los rincones, eleva una oferta académica para preparar a sus estudiantes para cualquier universidad de Estados Unidos.

Los más grandes, uniformados y siempre pendientes de las visitas están distribuidos en otra ala del colegio. Aquí está secundaria donde se respira un aire más cómplice, más bromista y más apurado.

“Secundaria sigue un plan que ha resultado para que muchos de nuestros graduados puedan ser aceptados en universidades de Estados Unidos”, destaca Oyanguren.

Además de sus clases en los salones, los estudiantes de secundaria cumplen con actividades extracurriculares, dentro de los planes del colegio. Visitan colegios vecinos donde dan clases gratuitas de inglés y como muchos otros colegios del país, también participan en jornadas de voluntariado social como Operación Sonrisa y el Teletón.

Ayer sábado se realizó una promoción más del colegio  y varios de estos graduados ya fueron aceptados en universidades como Universidad de Georgetown, Universidad de Virginia, Universidad de Notre Dame y la Universidad de Pensilvania, dentro de una lista de más de treinta universidades a las que pueden optar, incluyendo Harvard.

“La experiencia ha sido especial. hemos visto cómo el colegio ha crecido gracias a la confianza de los padres de familia. A pesar de que somos un colegio joven hemos experimentado este rápido crecimiento y aumentado la calidad… para las familias que tienen los recursos y pueden enviar a sus hijos a estudiar al exterior aquí en St. Augustine reciben esta preparación”, dice Oyanguren.

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