El ministro de Economía de España, Luis de Gundos, anunció ayer la intención de este país de pedir ayuda financiera a la zona euro para sanear su sector bancario, debilitado tras el estallido de la burbuja inmobiliaria. La noticia se conoció tras una teleconferencia de los 17 ministros de Finanzas de la unión monetaria, en la que participó la directora del FMI, Christine Lagarde.
- millones de euros en activos problemáticos acumularon los bancos españoles hasta finales de 2011, es decir, el 60 por ciento de su cartera. Las instituciones bancarias fueron debilitadas por su alta exposición a la burbuja inmobiliaria que estalló en 2008.
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El eurogrupo se mostró dispuesto a responder “favorablemente” a la petición española afirmando que “el montante de la financiación debe cubrir las necesidades de capital con un margen de seguridad adicional, con una suma estimada de hasta 100,000 millones de euros en total”.
“Lo que se pide es un apoyo financiero, no tiene nada que ver con un rescate”, dijo De Guindos, antes de insistir en que “las condiciones se les van a imponer a los bancos, no a la sociedad española”, descartando que el préstamo vaya a entrañar más medidas de austeridad para los españoles ni suponga un rescate, al estilo de Grecia, Irlanda o Portugal.
El eurogrupo se declaró “confiado en que España honrará sus compromisos de reducción de déficit y en lo relativo a las reformas estructurales para corregir los desequilibrios macroeconómicos”.
De Guindos insistió en que la ayuda apunta solo al 30 por ciento de los bancos españoles que tienen más dificultades, identificados como tales por el informe del FMI publicado el viernes por la noche, y en el que se estimó en al menos 40,000 millones de euros las necesidades del sector, pero el ministro aseguró que el monto acordado con la eurozona es “una cantidad máxima que incluye un margen de seguridad importante”.
La decisión española fue acogida con satisfacción por varios socios como Alemania y Francia. Estados Unidos “saludó” la iniciativa de ayuda, que desde el FMI, su directora gerente, Christine Lagarge, calificó de “creíble”.
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