ROY MONCADA
Los golpes y amenazas que recibía Ana Yaoska Fletes terminaron. Ayer su cónyuge la pateó y luego la forzó a que se bebiera una pastilla de fosfina (para curar frijol). Fue el “tiro de gracia”.
Los familiares de la joven, que murió ayer en horas del mediodía, aseguraron que ella tenía dos meses de embarazo, y que desde hace días los vecinos escuchaban el maltrato al que era sometida por parte de su pareja Eduardo Castillo, el presunto homicida.
Alexis Fletes, tío de Ana Yaoska, dijo que se puso la denuncia en la Policía Nacional y la respuesta fue un patrullaje efímero por el Hospital Lenín Fonseca, a donde la mujer fue remitida después de ser agredida.
“Él anda huyendo, nosotros fuimos a donde sus familiares y nos dijeron que no saben nada, que no lo han visto”, comentó Bertha García, prima de la fallecida.
Luego que los médicos del hospital le informaron a los familiares que Ana Yaoska había muerto y fue trasladada al Instituto de Medicina Legal, donde hasta el cierre de esta edición no habían entregado el cadáver.
Su cuerpo sería velado en el barrio Los Ángeles, donde viven los padres de la víctima, y lugar donde se conoció con el presunto homicida antes de irse junto con su hijo de un año y dos meses a las inmediaciones del Estadio Nacional Denis Martínez, para alquilar una vivienda.
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