DAMASCO/AFP/EFE
El jefe de la misión de los observadores de la ONU desplegados en Siria, Robert Mood, informó en un comunicado que el Ejército sirio y grupos de civiles les impidieron llegar a la aldea de Al Qubeir (en Hama) a evaluar la masacre cometida el miércoles.
Por su parte, Kofi Annan, quien expresó “horror y condena” por la nueva masacre, llamó a “un nuevo nivel” de acción internacional para poner fin a la violencia en el país.
Annan aseguró que realiza “negociaciones sobre la posibilidad de establecer un grupo” de contacto internacional para intentar solucionar la crisis que azota al país árabe. Además, Annan, quien elaboró el plan de cese al fuego que no se ha respetado desde el 12 de abril, aseguró ayer: “Debo ser franco y confirmar que el plan no está siendo instrumentado”.
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Existe disparidad sobre la cifra de víctimas. El Observatorio Sirio de Derechos Humanos la reduce a 49 y grupos como la Comisión General de la Revolución Siria y los Comités de Coordinación Local documentaron 78 fallecidos.
Tras el impedimento, los expertos de la ONU se dirigieron a la cercana localidad de Morek y en el camino uno de los vehículos del convoy recibió un disparo, aunque no hubo víctimas por el ataque. Las autoridades sirias aseguraron, según una fuente oficial citada por la televisión, que los “cascos azules” entraron en Al Qubeir y que se les dio todas las facilidades.
LA MASACRE
El consejero de comunicación del opositor Ejército Libre Sirio (ELS) en el país, Fahd al Masri, aseguró en un comunicado que a las dos de la tarde del miércoles (hora local) tres tanques se dirigieron a Al Qubeir, que tiene unas 25 viviendas, y la bombardearon.
Según Al Masri, una hora después varios coches y autobuses con “shabiha” (milicias progubernamentales) irrumpieron en la aldea y ejecutaron a sus residentes con cuchillos, entre ellos a 35 miembros de la familia Al Yatim.
“Lo que vi es inimaginable. Fue una matanza horrible (…) la gente fue ejecutada y (sus cadáveres) quemados. Los cuerpos de los hombres jóvenes se los llevaron”, informó con voz temblorosa Laith, un joven de la zona, quien añadió que nunca se realizó una manifestación contra el régimen en el lugar.
“Gente de este pueblo que conozco me dijeron que anoche, los milicianos chabiha bebieron y bailaron alrededor de los cadáveres, lanzando consignas en homenaje a Bashar al Asad”, agregó Laith.
Militantes de Hama también acusaron a los chabiha de ser responsables de la matanza en esta aldea. “La violencia es peor en zonas donde cohabitan sunitas y alauitas. El régimen trata de dividir a la sociedad”, estimó Abu Ghazi al Hamwi, quien declaró con nombre falso por temor a represalias. Ghazi habló con un sobreviviente de la matanza que se salvó haciéndose pasar por muerto y que había perdido a “35 miembros de su familia”.
También reprochó a los observadores de la ONU que no hubieran llegado rápidamente al lugar. “Cuando el ejército se desplegó y comenzó el bombardeo de 20 o 25 casas, hubo militantes que llamaron a los observadores de la ONU, que les respondieron que no podían ir pues era tarde”, agregó.
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