Lucydalia Baca Castellón
Esto implica que cada día durante el ordeño se le deja una pequeña cantidad de leche a la vaca para que el ternero se alimente. Dejarle el ubre cargado de leche, además de ponerla “haragana” por el peso, la arriesga a sufrir mastitis, enfermedad que de no tratarse adecuadamente puede provocar hasta la muerte de la vaca. Además, esto afecta la vida productiva de la vaca, que implica parir un máximo de cuatro terneros antes de ser sometida a un período de engorde para que su útero sea descartado al ser enviada al matadero. Por su parte, el ternero al tener a disposición grandes cantidades de leche se expone a comer demás, lo que provoca diarrea. Por su fragilidad, los terneros mueren con facilidad al sufrir este tipo de padecimientos.
Enrique Zamora, directivo de la empresa Parmalat, afirmó que urge un acuerdo rápido en este conflicto. Advirtió que hay riesgos de un desabastecimiento de leche para la población, debido a que ha sido interrumpido el acopio normal de la industria. “Al bloquear la carretera afectan el normal comercio entre las industrias y los productores que tienen acuerdos. y los centros de acopio se ven afectados. Si esto permanece probablemente se vea afectado a corto plazo el abastecimiento normal a los consumidores”, apuntó.
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Este año la época lluviosa llegó acompañada de una drástica caída del precio de la leche en la zona de Boaco, Chontales, Río San Juan y la Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS), lo cual ha roto la rutina de al menos 50,000 de las 70,000 vacas paridas y sus respectivos terneros.
Desde hace siete días la faena diaria del ordeño se mantiene suspendida, por lo que unos 200,000 de los 350,000 litros de leche que se producen en la zona no han sido entregados a los acopios y procesadoras artesanales, en protesta por los bajos precios que pagan por el producto, señala Alejandro Leiva, pequeño productor de El Coral.
Para los ganaderos esto significa dejar de percibir recursos. Si esa cantidad de leche se vendiera a las plantas industriales les pagarían hasta 9.50 córdobas por litro y ellos obtendrían 1.9 millones de córdobas cada día.
Pero estas empresas solo tienen capacidad para acopiar unos 150,000 litros diarios, que en general les están siendo suministrados sin mayor contratiempo. Eso obliga a los productores a vender a los acopios y procesadoras artesanales que pagan entre 3.50 y 5 córdobas por litro, lo que implica una drástica reducción de las utilidades, pues solo perciben entre 70,000 y un millón de córdobas, detalla Leiva.
“Es cierto que hay una variación en torno al precios Pero nosotros no les exigimos medidas de calidad que exigen los industriales, que solo compran leche A y B. Tampoco van a lugares alejados donde los caminos están muy malos”, se defiende Pedro Martínez, contador de la procesadora La Montaña SA, de capital salvadoreño.
Dicha empresa compra entre 70,000 y 80,000 litros de leche cada día y según Martínez el precio que pagan va en relación con el costo del acopio, “porque no es igual ir a traer una leche a El Colorado, que está ubicado delante de El Rama, a una que se recibe aquí en la planta, que se ubica en La Gateada, a unos 75 kilómetros de El Rama”, explica.
PARALIZA EMPLEOS
Las operaciones de la planta procesadora La Montaña SA están paralizadas desde el viernes 1 de junio, cuando se suspendió el suministro de leche, provocando que 135 trabajadores estén sin laborar. Además, se ha paralizado el suministro de unos 150,000 kilos de queso y quesillo que cada mes la empresa envía a El Salvador a un costo promedio de 1.20 dólares por libra.
“Es cierto que no hay contratos con precios establecidos, pero estamos dejando de abastecer un mercado. Además no solo en Chontales se producen lácteos. Hay otras zonas en Nicaragua como Río Blanco que están supliendo el producto y quizás a precios más accesibles, porque el queso chontaleño en algún momento dejó de ser accesible para los salvadoreños por su alto precio”, asegura Martínez, para quien la crisis generada por la protesta se resolverá cuando los productores entiendan que los precios que las procesadoras artesanales pagan es el que permiten los costos en que incurren para acopiar la leche.
Los productores Armengol Cordero, de la localidad La Batea, y Eddy Serrano, de El Cacao —quienes producen menos de 40 galones de leche al día—, dicen estar “acostumbrados” a que todos los inviernos el precio baja. Afirman que los grandes productores hicieron sus “ahorros” durante la época seca, cuando el precio del galón de leche superó los 40 córdobas. Eso los animó a promover el paro y podrán resistir el tiempo que dure.
Pero para el presidente de la Asociación de Productores Independientes, Walter Lima, las afectaciones son “parejas” para el que produce un galón y el que produce mil.
BUSCAN OPCIONES
Para Lima una alternativa que están tomando los productores es aprovechar el doble propósito de la ganadería. Es decir aprovechar que las vacas y los terneros están sueltos en los potreros para comenzar a engordarlos y tener la opción de venderlos para carne.
En cambio a Cordero le preocupa que llegue el 15 (de junio) y no tener con qué pagar el salario de sus dos trabajadores, ya que de momento la poca leche que saca la regala o la hace cuajada para el consumo o para regalarla.
Serrano afirma que será necesario vender algunas vacas para cubrir las deudas fijas. “Pero el problema es que las vacas también las están pagando regaladas y nadie las quiera comprar. Por lo que a los empleados les tocará comprender y esperar”, asegura.
Los productores coinciden en que unas 25,000 personas están dejando de percibir su salario por esta huelga.
(Colaboración de Lucía Navas).
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