La soprano

Los nicaragüenses contamos en el extranjero —en el mapa lírico— con voces como la de Isabelle Zeledón de la Rue, de Jinotega, no conocida en la cuna pero celebrada en las cumbres de Estados Unidos y Europa.

Los nicaragüenses contamos en el extranjero —en el mapa lírico— con voces como la de Isabelle Zeledón de la Rue, de Jinotega, no conocida en la cuna pero celebrada en las cumbres de Estados Unidos y Europa.

Vino por sola una noche para dar un concierto en el Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica, acompañada de la consagrada pianista Christina Chao, otra sobresaliente en los ambientes internacionales.

Lo que hizo esa vez fue una exhibición magistralmente plural de lo que es capaz la voz más alta de la mujer en las piezas especialmente escritas para la tesitura radiante y dominante de soprano. Dramática, menos aguda pero con el encargo de ser más llena e influyente en el gesto, en el momento de representar a la insignia loada.

Lírica donde debe y tiene que complementarse con el texto poético al estilo de Heine en los “lied” de Schumann de quien tomó como muestra el opus 25 de magnífica disonancia, inductora en el oído de las más complicadas como las del acorde de séptima disonante.

Hizo gala en el capítulo de los “lied” de Schubert y Schumann, genero en el cual ella muestra especialidad académica y de vocación. Se puso en la cima de la brillantez vocal, en la dedicatoria donde aún en la brevedad de una canción, expresa una coloración de sentimientos que concluye con la grácil melancolía y la invitación al lloriqueo gozoso, flirteando con el verdor y la pasión.

En el escenario de la ópera con Mozart en “Porgi amor” refleja a la superación bufa . Isabelle nos enorgullece.

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