El invierno en el país hace que el barrio Cristo Rey de Tipitapa quede anegado casi por completo. Los vehículos que transitan por los caminos suelen quedar atrapados en las corrientes. LA PRENSA/ O. NAVARRETE

Tienen agua, pero de lluvia

Los habitantes del barrio Cristo Rey tuvieron agua, no potable pero sí de la lluvia de este lunes, que fue aprovechada para llenar baldes y piletas que usualmente permanecen vacías debido al abandono en que se encuentran los habitantes del lugar.

Roy Moncada

Los habitantes del barrio Cristo Rey tuvieron agua, no potable pero sí de la lluvia de este lunes, que fue aprovechada para llenar baldes y piletas que usualmente permanecen vacías debido al abandono en que se encuentran los habitantes del lugar.

El sector uno y dos son los más perjudicados. Las familias solo reciben agua potable cada tres días y solo por dos horas debido a que el tanque, donado hace un año y que abastece al barrio, es insuficiente para el caserío y su demanda.

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Los pobladores del barrio Cristo Rey pagan 30 córdobas cada mes para el suministro de agua potable, aunque signifique que la tendrán solo dos veces por semana, ya que la capacidad del tanque es inferior a la demanda en el lugar.

En octubre del 2008 centenares de familias poblaron este barrio luego que el Gobierno facilitó su reubicación. El objetivo era abandonar los puntos vulnerables en que vivían, entre ellos el barrio Manchester y Acahualinca de Managua.

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Ante la escasez de agua la alternativa de los pobladores ha sido construir pozos en las casas para almacenar la poca que consiguen.

Melvin León, perjudicado por la escasez de agua en la zona, comenta que hay viviendas donde el agua no llega ni esporádicamente.

El agua no se asoma por los grifos y asegura que ya han informado a la Alcaldía de Tipitapa pero no les hacen caso.

CASTIGO MUNICIPAL

Aunque la lluvia es aprovechada por los pobladores para almacenarla en recipientes y poder bañarse, las calles de tierra se vuelven intransitables por la formación de charcos.

El camino que conecta al Cristo Rey con el asentamiento Ciudadela que se vuelve fangoso durante el invierno. Con los aguaceros ambos sitios quedan incomunicados con el resto del municipio de Tipitapa.

Aún así los pobladores de Cristo Rey no han protestado ante la municipalidad porque esta les pone el “bozal” con la amenaza de dejarlos sin agua por dos semanas continuas, según el poblador Juan García.

“La gente no se organiza porque las autoridades no hacen caso y además la castigan con el agua, y cuando uno reclama dicen que las llaves de la estación de abastecimiento las tiene ‘fulano’ y que él no está en ese momento”, lamenta García.

 El riesgo de las personas aumenta  cuando tienen que caminar porque las caponeras y bicicletas quedan pegadas en el lodo debido a las lluvias. LA PRENSA/O. NAVARRETE

Una parte de estas familias fue beneficiada por el Gobierno con la regalía de los terrenos hace más de cuatro años. En ese momento las familias pensaron que todo apuntaría al progreso, pero el olvido de la Alcaldía por ejecutar proyectos de drenaje y un sistema de agua potable los aleja de este sueño.

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COMENTARIOS

  1. Dany
    Hace 14 años

    Algo es algo mi estimados, antes no teníamos ni agua de lluvia y la pasábamos a obscuras, creo que ya es un gran avance; eso implica que Dios está de nuestro lado y nos esta echando una manito para que el gobierno siga ayudando a los mas desprotegidos y de escasos recursos que tiene nuestra Nicaragua. Slds

  2. Hevans_21
    Hace 14 años

    Es un hecho que cuando uno comienza todo en la vida es mas difícil ya sean desde su vida como persona independiente o el comienzo de un barrio mas sin embargo otros temprano o tarde siempre pero siempre hayan respuesta en las autoridades paciencia y fe es lo que las personas deben tener.

  3. Horacio
    Hace 14 años

    Nada nuevo, en el proyecto un galon x Masaya en el KM 34 carretera a Catarina, desde que se contruyo en el año 2001, para los damnificados del terremoto de masaya, Nunca han contado con el servicio de agua potable, los que medio pueden compran el agua a precios irrisorios de hasta C$35 el barril, y los que no todos los dias madrugan para acarrear su balde de agua desde el poso mas cercano a 2km de distancia. Para todos ellos la llegada del invierno es una vendicion de Dios.

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