Génesis Hernández Núñez y Lucydalia Baca
Sorelia González tiene 48 años, es originaria de Masaya y borda desde que tenía 12 años. Este oficio lo heredó de su madre, quien también tenía un taller. Sus productos los vende a comerciantes que luego los revenden en el Mercado de Artesanías de la ciudad y también al mercado municipal Ernesto Fernández, pero gana más cuando le hacen pedidos del exterior de Costa Rica, El Salvador, Guatemala y Honduras.
En junio está prevista una visita a República Dominicana para un encuentro de negocios, pues hay productos que ya se están promoviendo allá.
Se busca establecer un mecanismo más rápido de mercadeo en ese país y también promover certámenes, para que haya más propuestas tanto de diseñadores como de productores.
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Con unos 40,000 dólares, el proyecto desarrolla actualmente la fase de pilotaje. En esta brindarán atención a 120 mipymes en cada una de las cinco ciudades que incluye la etapa. En un mes el Inpyme espera tener listos los resultados de la etapa y el diagnóstico de las 600 industrias atendidas en Granada, Masaya, Carazo, León y Managua. Las mipymes beneficiadas pertenecen a los sectores de artesanía, agroindustria, cuero-calzado, madera-mueble y textil-vestuario. “Concentra a las micro y pequeñas empresas en un local donde se les da a conocer información de interés para ellas, información de proyectos. Pero al mismo tiempo identifica factores que dificulten el funcionamiento diario de las empresas”, explicó Marta Briones, titular del Inpyme.
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Con Sorelia trabajan dos personas más y a la semana producen aproximadamente 90 piezas que distribuyen a las clientas en los mercados, “cuando nos encargan bastante, que van para fuera del país, es que sacamos más producción”, afirma.
Además de los buenos márgenes de ganancia que se obtienen al exportar, explica Silvia Tórrez, presidente del Grupo Raíces, una asociación de artistas y artesanos de Nicaragua, “si se cultivan esos mercados se exportará siempre”.
Aunque también se vende a través de compradores que van directo a los talleres, en los mercados y tiendas de artesanías y el mercado nacional es calificado como “interesante”, aun se debe consumir más lo nuestro.
Tórrez dice que “hace diez años habría dicho que se consume más lo externo que lo interno, no somos Nicaragua para los nicaragüenses todavía, pero sí puedo decir que un 55, 60 por ciento de turistas nacionales compran artesanías del país”.
LA MARCA DE NICARAGUA
La presidente del Grupo Raíces también explica que ya se ha cambiado el concepto de que “en los Estados Unidos esto es baratísimo”, porque los productos no se hacen en máquina, son hechos a mano y “tiene que ver con la identidad del país, de las emociones, el arte, la cultura, tu vida; entonces cuando vas a otro país vendés arte e identidad de tu país y nosotros promovemos la marca de Nicaragua, cuyos principales productos artesanales de exportación son: la cerámica, las hamacas, los muebles y luego los textiles y la piedra marmolina”.
Para Tórrez los principales retos del sector son permanecer en los mercados, porque debe haber comunicación, experiencia y mantener a la expectativa a los compradores y “a veces cumplir se torna un problema y eso no debería ser así, porque deberíamos trabajar todos organizados, articulados”.
Otra dificultad que Tórrez plantea es la venta al exterior, porque “hay que esperar entre 60 y 90 días para recibir el pago y se tiene que trabajar con créditos que a veces no son convenientes para la empresa y te desbalanceás un poco, pero no tenés otra alternativa, falta capital revolvente”.
Sin embargo Tórrez señala que el sector es “bendecido” porque casi el 85 por ciento de las materias primas son nacionales y que lo único que se importa son los insumos del cuero, los productos de textil bordado.
LIMITACIONES

Un problema que cada año aqueja a los artesanos de San Juan de Limay es que cada vez que llueve se caen los puentes, entonces les cuesta salir de su lugar y no entran compradores hasta el pueblo y eso los perjudica.
Según Tórrez, también limita la falta de financiamiento. “La banca está ahí. Tiene ofertas de servicio, unas buenas y otras no muy buenas, pero hay un sector que no es sujeto de crédito porque no presenta todos los requisitos que el banco solicita y si no tenés dónde vender, una buena producción de plan de negocios, perspectivas, ¿por qué vas a querer un crédito de ese orden?”.
Además opina que la banca nacional “debería tener créditos transitorios: que en tres meses se pague lo que se había prestado, no que algunos artesanos o productores de cualquier índole se van a las tarjetas de crédito porque es más rápido, aunque se endeuden más”.
“Hay miles de ofertas de crédito, pero al sector le da miedo prestarle a la banca porque el comercio no siempre es estable, los productos suntuarios no son rápidos de mercadeo, no es comida, por eso hay que luchar por estar en los mercados, tratar de vender hacia afuera, estar bien con los clientes y ser responsable”, expresa Tórrez.
VENDER DENTRO Y FUERA
Sorelia González obtiene su principal ganancia cuando envía sus productos al exterior, “porque aquí si es posible, quieren que les vendás una bata en cinco pesos”, comenta. Por tal razón, viaja cada dos meses a Costa Rica a vender sus productos.
Cuenta que antes le entregaba su mercancía a grandes comerciantes que viajan al país vecino, pero “me dejaban la mitad del dinero y supuestamente al regreso me terminaban de pagar, pero solo venían diciéndome que les había ido mal… entonces decidí agarrar mis cosas e ir a venderlas yo”.
Sorelia explica que esta es una práctica común: grandes comerciantes se aprovechan del trabajo de los pequeños artesanos que no pueden viajar a otro país a ofertar sus productos, “tal vez los pobrecitos con la ilusión de levantarse, los otros los terminan bajando y al final caen, por eso es mejor luchar solo”.
Masaya es la cuna de las artesanías. “Ahí de cada dos casas una es un taller. En el país el 55 por ciento de las artesanías proviene de Masaya y hace siete, ocho, diez años era el 67 por ciento y es porque en otros lugares del país se ha venido promoviendo que se haga más artesanía, pero Masaya es el departamento más importante en producción artesanal”, explica Silvia Tórrez, presidente del Grupo Raíces.
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